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26/05/2019

La familia había alquilado un departamento en Airbnb, que hoy recibe fuertes críticas. Habían llegado hacía una semana desde Florianópolis.

Un drama que conmueve a dos países. Desde Chile y Brasil se multiplican las preguntas y la incredulidad por una noticia dolorosa que exige respuestas inmediatas. Una familia entera había viajado desde Florianópolis hacia Santiago de Chile para festejar el cumpleaños de 15 de su hija, pero todo terminó de la peor manera.

 

Habían viajado 6 personas: los padres, Fabio de Souza de 41 y Debora Muniz de 38 años, junto a sus dos hijos Karoliny y Felipe Nascimento (de 14 y 13) y el hermano de la madre acompañado por su esposa, Jonathas Nascimento Kruger de 30 y Adriane Krueger (27).

 

El miércoles la alegría desapareció violentamente. Los otros miembros de la familia que estaban en Brasil se sorprendieron cuando recibieron un llamado extraño. Uno de los turistas se comunicó con ellos y los alertó sobre los síntomas que estaban sufriendo, no se sentían bien y ya habían pedido auxilio a las autoridades, pero nadie venía a ayudarlos.

 

La comunicación fue vía audio y en pánico: “Estamos contaminados por alguna cosa, ahora estamos en estado de shock. Yo creo que todos nos contaminamos con un virus que paraliza las articulaciones da mareo y vómito”, dijo Debora desesperada. Los turistas no entendían cuál era el motivo de la intoxicación por lo que no supieron cómo actuar adecuadamente y la situación empeoró.

 

“(Mi hijo) Se está muriendo… Él estaba sano ya pero… lo intentamos poner en una bañera con agua caliente para dejarlo dentro para intentar quitarle todo, pero su brazo… no sé lo que vamos a hacer”, agregó la mujer, desconsolada, en un segundo audio. Luego, no hubo más mensajes, ni llamados, ni otro tipo de contacto.

 

Con el correr de los minutos la preocupación fue en aumento. Los familiares que estaban en Brasil se desesperaron y decidieron comunicarse con las autoridades chilenas para saber qué estaba ocurriendo.

 

El caso llegó hasta el consulado de Brasil en Santiago, que decidió enviar a un funcionario junto a agentes de la Policía chilena para revisar el departamento en el que se alojaban los turistas. Rompieron la cerradura y se encontraron con la trágica escena: estaban todos muertos.

 

Los seis turistas brasileños habían perdido la vida intoxicados por monóxido de carbono. Si bien todavía se están investigando los hechos, se trabaja sobre aquel pedido de auxilio al que, aparentemente, las autoridades no habrían respondido de manera adecuada.

 

La desgarradora historia tuvo un fuerte impacto en ambos países y rápidamente comenzaron a conocerse algunos detalles de las condiciones del departamento. Había sido alquilado en Airbnb en Santiago de Chile y no tenía su certificado de uso de gas al día, por lo que de inmediato en las redes sociales se masificaron las dudas sobre el uso de esta conocida plataforma de alquiler de viviendas.

 

Los medios brasileños describieron también que la familia había planeado el viaje para celebrar el decimoquinto aniversario de la hija del matrimonio, que los cumplía esa semana. Los hermanos de la madre habían partido desde San Pablo y se sumaron al grupo más tarde, en un viaje que ya había sufrido un fuerte sacudón. Unas horas antes de la tragedia supieron que la abuela de los chicos (y madre de dos de los viajeros) había fallecido en la madrugada del miércoles a causa de un cáncer. Esto los había motivado a adelantar el regreso.

 

Este viernes, la Policía chilena inició una investigación para determinar si hubo negligencia de parte de los agentes que recibieron el llamado de auxilio de la familia brasileña, según informó el gobierno.

 

La información que se intentará comprobar afirma que, al sentir los primeros síntomas de malestar, unas cuatro horas antes del deceso, los turistas llamaron a la policía para pedir ayuda, pero el uniformado enviado al lugar no dio con la dirección del edificio. “La ayuda no llega”, le dijo Debora a su familia en aquel dramático audio.

 

La Policía quiere aclarar si hubo comunicación con las víctimas y, de ser así, cómo se actuó tras recibir esa llamada, informó Andrés Chádwick, ministro del Interior y Seguridad.

 

El representante diplomático brasileño que confirmó la muerte de la familia, volvió a llamar a la Policía tras encontrar los cuerpos de las víctimas y los efectivos esta vez sí dieron con la dirección del edificio donde ocurrió el hecho que causó gran conmoción.

 

Al respecto, la Policía chilena informó que envió toda la información a la Fiscalía y que inició “indagaciones administrativas” para “establecer” si hubo negligencia o inacción por parte del oficial enviado al apartamento en un primer momento,de acuerdo a lo que confirmó Mauricio Rodríguez, jefe policial de Santiago.

 

Airbnb, en el ojo de la tormenta

 

Ante las críticas, desde la empresa de alquiler de viviendas salieron a dar una respuesta y este jueves en un comunicado confirmaron que el departamento en que murieron los seis brasileños había sido rentado a través de su plataforma.

 

En el texto enviado a la agencia AFP, la empresa estadounidense recalcó que, pese a que la seguridad es una prioridad para ella, “son los anfitriones (o dueños o administradores de las casas o departamentos) quienes deben certificar que siguen las leyes y regulaciones locales”.

 

Airbnb aseguró, además, tener un programa de entrega de detectores de humo y monóxido de carbono de manera gratuita a los anfitriones que lo soliciten, y destacó que “los incidentes negativos son extremadamente raros” en las más de 500 millones de llegadas de viajeros a espacios alquilados en su plataforma.

 

La plataforma agregó que si un huésped reserva un espacio donde el anfitrión reportó no tener detectores de humo o monóxido de carbono, se le indica para que esté al tanto y pueda tomar las precauciones necesarias.

 

La Superintendencia de Electricidad y Combustible (SEC) de Chile confirmó por su parte que el edificio donde ocurrió el accidente, situado en el barrio Bellas Artes -cerca del centro de Santiago-, no contaba con un sello verde que acreditaba que las instalaciones de gas estaban funcionando de manera correcta.

 

La SEC abrió ya una investigación para aclarar el origen del accidente, centrada en los tres artefactos a gas que estaban en funcionamiento ese día al interior del departamento: un calefón, una estufa y una cocina a gas.

 

La pista principal es que el accidente se produjo por el mal funcionamiento de un artefacto a gas, teniendo en cuenta que hacía un día frío en Santiago, explicó el jefe de la SEC, Luis Ávila, a los medios locales.

 

De hecho, el miércoles en Santiago se registró la temperatura más baja del año, con una mínima de 0 grados.

 

Vecinos del edificio -que debió ser evacuado por completo -afirmaron por su parte no haber sentido ninguna emanación de gas en las zonas exteriores en las horas previas al accidente.

 

El ministerio brasileño de Relaciones Exteriores afirmó en un comunicado que acompañaba a la familia de los fallecidos en la investigación del accidente y en los trámites necesarios para el traslado de los cuerpos.