07.07.2018Según la OMS, más de diez millones de personas contraen esta enfermedad cada año

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La tuberculosis es una enfermedad que se encuentra entre las 10 principales causas de mortalidad en el mundo, de acuerdo al ranking que publica la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según las cifras de la institución, 10,4 millones de personas enferman de tuberculosis cada año, mientras que 1,7 millones mueren a causa de esta patología. Un dato destacable es que más del 95% de las muertes por tuberculosis se producen en países de ingresos bajos y medianos.

La OMS estima que siete países acaparan el 64% de la mortalidad total; en primer lugar se encuentra la India, seguida de Indonesia, China, Filipinas, Pakistán, Nigeria y Sudáfrica.

Del total de personas que enferman cada año, alrededor de un millón son niños, de los cuales fallecen alrededor de 250.000.

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La tuberculosis es una enfermedad causada por una bacteria denominada científicamente como Mycobacterium tuberculosis. Se trata de una patología curable y prevenible, aunque puede resultar fatal cuando no se trata en forma adecuada.

La vía de contagio, al igual que sucede con otras enfermedades, es de persona a persona a través del aire. Cuando un enfermo de tuberculosis pulmonar tose, estornuda o escupe, expulsa bacilos tuberculosos al aire; basta con que una persona inhale cerca del paciente para que contraiga la patología.

La OMS calcula que una tercera parte de la población mundial tiene tuberculosis latente, lo cual significa que son personas infectadas por el bacilo pero que todavía no han enfermado ni pueden transmitir la infección.

Cuando la enfermedad se presenta en forma activa, los síntomas pueden ser leves durante muchos meses. Es por eso que, en ocasiones, los pacientes tardan en buscar atención médica y transmiten la bacteria a otras personas. A lo largo de un año, una persona que tiene esta forma de la enfermedad puede infectar a unas 10 a 15 personas por contacto estrecho. En caso de que no reciban el tratamiento adecuado, hasta dos terceras partes de los enfermos tuberculosos pueden llegar a la muerte.
Sin embargo, es fundamental aclarar que la mayoría de los casos, con el tratamiento y los cuidados necesarios, se puede curar y llevar a la persona a una mejoría total. Según la información difundida por la OMS, desde el año 2000, se han salvado más de 49 millones de vidas gracias al diagnóstico y el tratamiento efectivos.

El tratamiento, dado que se trata de una bacteria, se basa en la toma de antibióticos, que se suelen administrar por un período prolongado -seis meses, por lo general, en combinación con otra medicación que puede, o no, ser necesaria-.

Los síntomas comunes de la tuberculosis pulmonar activa son similares a otras afecciones respiratorias que afectan los pulmones. Tos productiva -a veces con sangre-, dolores torácicos, debilidad, pérdida de peso, fiebre y sudores nocturnos, son algunos de los más comunes y característicos de la enfermedad.

El diagnóstico, en general, se realiza a través de un análisis conocido como baciloscopia de esputo, una prueba que viene utilizándose desde hace mucho tiempo. Este método consiste en el examen microscópico de muestras de esputo por técnicos de laboratorio para detectar la presencia de la bacteria de la tuberculosis. Sin embargo, la microscopía solo detecta la mitad de los casos de tuberculosis y es incapaz de determinar si hay farmacorresistencia.

Existe otra prueba rápida, denominada Xpert MTB/RIF®, que se ha ampliado considerablemente desde 2010, cuando la OMS recomendó su empleo por primera vez. La prueba detecta de forma simultánea la tuberculosis y la resistencia a la rifampicina, que actualmente es el fármaco más importante contra esta enfermedad.

La tuberculosis afecta principalmente a los adultos en los años más productivos de su vida, lo cual no significa que los demás grupos de edad se encuentren exentos de riesgo. En este sentido, es importante aclarar que las personas que padecen Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA)  tienen entre 20 y 30 veces más probabilidades de desarrollar tuberculosis activa, según indica la OMS. Del mismo modo, cualquiera que padezca otro trastorno que afecte el sistema inmunitario aumenta en la misma proporción el mencionado riesgo.

Por otro lado, el consumo de tabaco también se configura como un factor de aumento de las probabilidades de enfermar de tuberculosis y, a su vez, de morir por esta misma causa. Estimativamente, se considera que a nivel mundial el 8% de los casos de tuberculosis son atribuibles al tabaquismo.