15-05-2018
Tras reclamos desde el Gobierno para que productores vendan su stock, desde el campo advierten que salir de esa posición implica un alto riesgo por la fuerte volatilidad cambiaria. Además, señalan que mientras sigan los problemas climáticos, menor será el aporte
 

No es un capricho del sector, se esfuerzan en remarcar los productores y sus organizaciones.

Menos todavía, una señal de que el campo está necesitando un cambio político, como murmuran en algunos círculos ciertos popes de la oposición.

Fuera de la arena política y a varios kilómetros de la City, que vive febrilmente el minuto a minuto del mercado cambiario, quienes motorizan la producción de soja tienen sus propios tiempos y viven una realidad que, aseguran, está lejos de la visión que tienen desde el oficialismo. 

“Parece una película del pasado. Parece que quieren cargarle la responsabilidad económica otra vez al productor cuando se vienen tomando malas decisiones en general. Y existen factores que nada tienen que ver con la voluntad o no de liquidar la producción. Deberían ocuparse de tener un dólar creíble antes de apuntar contra el agro“, sostuvo ante iProfesional una fuente cercana a la Sociedad Rural.

El apoyo hacia Cambiemos se mantiene en general, especialmente luego de la quita total de retenciones al maíz, el trigo y el girasol y la reducción paulatina de los derechos de exportación en el caso de la soja.

Y si bien las críticas al oficialismo siguen mayormente concentradas en los pasillos, no faltan las voces que señalan la falta de criterio de algunos referentes del Gobierno para opinar sobre el negocio del agro, en un contexto en el que el sector sufre embates internos y externos.

Luego de que la diputada de Cambiemos, Elisa Carrió, le exigiera a los productores que “hagan patria” y que “empiecen a liquidar granos” para que entren dólares, el sector se plantó, entendiendo que la legisladora los estaba tratando de especuladores, una postura que les hizo recordar a la visión que durante años tuvo el kirchnerismo para con el campo.

Frente a esta arenga, los ruralistas no tienen reparos en señalar que vienen exportando “lo justo y necesario” en función de sus necesidades para hacer frente a la nueva campaña.

Según datos de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales, entre enero y abril, las ventas al mundo de granos y derivados industriales sumaron u$s6.057 millones, casi 9% menos que en el mismo período de 2017.

Frente a estas cifras, en el sector coinciden en aclarar que la merma en el ritmo de liquidaciones no obedece tanto a una estrategia sino a una realidad: el campo fue testigo de una importante caída en los volúmenes de cosecha. 

“Hay que terminar con la idea del productor que desestabiliza. Se liquida lo que se necesita y lo que dicen que falta en realidad es porque es mercadería que no existe. Se perdieron millones de toneladas de stock por la mala campaña”, sostuvo ante este medio una fuente cercana a Federación Agraria Argentina (FAA).

En el campo señalan que, sólo por el efecto sequía, la producción total de soja se achicó en más de 20 millones de toneladas respecto del ciclo anterior.

Cabe destacar que el exceso en las precipitaciones de las semanas recientes podría significar la pérdida de hasta 500.000 toneladas más de la oleaginosa. Así es como, según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, la campaña podría cerrar en 37 millones de toneladas, 20 millones menos que la anterior.

A esto se suma un dato no menor: a raíz de las lluvias del último mes, el ritmo de cosecha de la soja se derrumbó por completo y recién se logró levantar menos del 70% del poroto disponible.

Según un informe de la entidad, “los lotes están muy resentidos por el efecto de la ininterrumpida seguidilla de días con humedad y altas temperaturas que domina la región desde hace casi cuatro semanas. Granos brotados, disminuciones en el peso y apertura de vainas son algunas de las consecuencias”.

Factor determinante
En diálogo con este medio, Eduardo Buzzi, ex presidente de FAA, afirmó que el clima se convirtió en una variable incluso más importante que el movimiento del dólar al momento de explicar la baja liquidación de granos.

“Hay una compleja combinación de faltante de mercadería y problemas para avanzar con la cosecha, por el mal estado de los caminos. Primero, se perdieron millones de toneladas porque sufrimos hasta hace días la peor sequía en alrededor de medio siglo. Y este fue un flagelo que se extendió desde Bahía Blanca hasta la provincia de Chaco. Y después de eso, cuando nos tocó cosechar, sufrimos tres semanas de lluvias consecutivas”, explicó.

Buzzi expuso que, a las pérdidas por la falta de agua, ahora hay que sumarles lo dañado por el exceso de humedad del último mes.

Según el referente, si se cuenta lo que se perdió por la sequía y se suman los lotes afectados por el agua, entonces la campaña actual cerrará con una caída del orden de las 20 millones de toneladas, en línea con lo pronosticado por la BCR.

“Todavía resta saber cuánto se perderá realmente, porque hay campos que no se podrán trabajar a raíz de las últimas inundaciones”, indicó, para luego agregar que esto generará un menor efecto derrame hacia otros sectores, como el de la logística y el transporte.

“No se ha podido trillar gran parte de la producción y eso implica una menor cantidad de camiones circulando y un flujo hacia los puertos en permanente descenso. Todo eso significa un menor impulso para la economía nacional”, advirtió.

Para Buzzi, hablar de productores que “desestabilizan” es consecuencia del “desconocimiento respecto de los obstáculos que viene enfrentando la actividad agropecuaria”, desde el año pasado a esta parte.

Pese a los cortocircuitos de los últimos días, el referente del agro trató de enviar un mensaje conciliador: “La mayoría de los productores simpatiza con el macrismo. Después de todo, hasta designó ministros que vienen del sector”.

“Por supuesto que el hombre de campo se enoja ante determinados comentarios, pero cuanto recuerdan de dónde venimos, cómo fue la gestión anterior, entonces no hay lugar para que esto se transforme en una crisis política”, afirmó.

Desde AgriTrend, su titular, Gustavo López, también apuntó a erradicar la idea de que hay menos liquidación de granos porque el productor es un especulador.

El factor climático, comentó el especialista a iProfesional, le ha aportado su marca a un escenario que ya viene complicado.

“La primera hipótesis de producción de maíz para esta campaña pasó de 42 millones de toneladas a 33. Por el lado de la soja, pasamos de de 57 millones a 37 y bajando. Por la lluvia ya se da por descontado que se perderá todavía más. Después está el problema de la calidad de lo que se cosecha, porque con el agua en exceso, la planta se abre y se pudren los granos”, advirtió.

López aseguró que en el último año, a raíz de la sequía mencionada, “hubo productores que directamente perdieron todo” a la vez que mencionó al trigo como “la gran esperanza para la mayoría de los ruralistas, si es que se produce un freno en la carga de humedad al suelo”.

“El inconveniente con la siembra de trigo es que el producto final recién se levantará en diciembre. O sea, a fin de año. Entonces, no se puede especular con eso para recuperarse del momento difícil que está atravesando el agro. La perspectiva, tras esta crisis climática, es muy buena. El inconveniente es cómo superamos este momento tan complicado”, sostuvo el especialista.

Precios y tipo de cambio
Entre dirigentes rurales y analistas también existen coincidencias en que la fluctuación de los precios internacionales y el tipo de cambio volátil en la Argentina son determinantes para los dueños de los granos.

Así las cosas, la menor producción por cuestiones climáticas, el estallido del dólar y el vaivén del valor de los granos en el mercado externo terminaron desalentando el normal ritmo de liquidación del stock.

“El productor ve un escenario volátil en la moneda y se queda expectante. El dólar que se mueve hacia arriba implica una mejora en la competitividad, eso es claro. Pero, ¿para qué liquidar mucho si todavía no sabés en cuánto se va a frenar? Entonces quien tiene algo de espalda y no está apurado, va a vender lo necesario“, afirmó Buzzi.

Frente a esto, el referente planteó que “tampoco es que no se comercializa nada“, dejando en claro que el hombre de campo necesita hacerse de efectivo para cubrir los compromisos de la próxima campaña, que está por arrancar. Básicamente lo que es la compra de agroinsumos.

Sin embargo, Buzzi advirtió que las inversiones más grandes sí están complicadas con un dólar tan volátil: “En un momento de tranquilidad, el hombre de campo puede comprar una cosechadora o un tractor, por ejemplo. Eso no ocurre hoy, entonces ¿cuál sería el sentido de liquidarlo todo?”.

Desde AgriTrend, López agregó la fluctuación del precio internacional como un aspecto no menor al momento de evaluar el ritmo de liquidación.

“El productor argentino no sabe dónde está parado. Todo eso genera una incertidumbre que complica el escenario general. Hay que pasar este momento”, concluyó el experto.

Por todos aspectos, opinó Buzzi, resulta inexacto tildar al ruralista como un mero especulador.

“Cuando haya estabilidad brotará con más fuerza la liquidación. No es justo pedirle al sector rural que arregle un contexto del que es víctima y no responsable”, destacó.

Paradoja del momento, con Cambiemos en el poder, hoy más que nunca el campo parece aferrarse a la vieja máxima peronista que reza aquello de “hay que desensillar hasta que aclare“.

f:Iprofesional