Qué podes hacer para evitar o reducir las molestias en esta zona del cuerpo


jueves 13 de septiembre de 2018 –
7:44 am

El dolor de espalda es una de las razones más frecuentes por las que la mayoría de las personas concurre al médico o falta al trabajo. Al mismo tiempo, es una de las condiciones que puede prevenirse más fácilmente. Son muy pocos los casos en que se necesita recurrir a una cirugía.

Las lesiones más comunes se producen moviendo un mueble, haciendo el jardín o practicando deporte. Mirá las principales causas del dolor de espalda y lo que podés hacer en cada caso.

1) Torceduras, tirones y espasmos: La causa más común del dolor de la baja espalda es una lesión en el músculo, debido a un tirón, o en el ligamento, a causa de una torcedura. Pueden ocurrir por diferentes motivos, desde levantarse en forma inapropiada, hasta sobrepeso o mala postura. Un bolso pesado también puede provocarlo.

¿Cuándo ir al doctor? Te puede suceder mientras paseás, porque pisaste mal, o cuando jugás un partido de fútbol o tomás una clase de zumba, por un mal movimiento. Si no podés caminar más de cuatro pasos sin sufrir dolor, no podés mover la zona afectada, sentís entumecimiento o enrojecimiento, concurrí al centro médico.

 

2) Osteoartritis: A medida que se envejece, los discos que actúan “amortiguando” los golpes y movimientos, empiezan a aplanarse y ser menos flexibles. De esa manera, las articulaciones entre las vértebras empiezan a hacer presión entre sí, lo que produce mucho dolor y rigidez.

La terapia física alivia el dolor: Además de los calmantes que puede indicar el especialista, la osteoartritis puede aliviarse e incluso mejorarse con algunas terapias como: trabajo físico con un terapeuta, evitar sobrecargar las articulaciones, agregar suplementos especiales a los zapatos, y determinados ejercicios.

3) Hernia de disco: El normal uso y desgaste puede producir que uno de los discos de la columna vertebral se lesione, produciendo una hernia. Si el nervio ciático se ve afectado, podrías sufrir de “ciática”, un dolor intenso en la baja espalda, glúteos y piernas. El primer tratamiento para una hernia discal es un período corto de reposo con analgésicos, seguido de fisioterapia. La mayoría de las personas que sigan estos tratamientos se recuperan.

 

4) Osteoporosis: Con el paso del tiempo, empieza a disminuir la cantidad de calcio en los huesos. Como consecuencia, disminuye también la densidad de los huesos, haciéndolos porosos y quebradizos. Esto se denomina “osteoporosis”.

La manipulación o ajuste vertebral: La practican los quiroprácticos, fisioterapeutas y osteópatas. Son movimientos realizados con las manos para acomodar o “ajustar” las vértebras. Debido a existen antecedentes de lesiones irreparables debido a estos movimientos, se sugiere acudir a profesionales certificados. Ir al quiropráctico puede que no sea la solución definitiva pero es probable que consigas un alivio temporal y evites tomar calmantes.

5) Fibromialgia: Es un trastorno caracterizado por un dolor musculoesquelético generalizado acompañado de fatiga, sueño, problemas de memoria y humor. Los investigadores creen que la fibromialgia amplifica las sensaciones dolorosas al afectar como el cerebro procesa el dolor. Para el diagnóstico, se tiene en cuenta si al menos por tres meses hubo dolor extendido por los músculos acompañado de dolor en como mínimo 11 de los 18 “puntos del dolor”.

Yoga y Tai Chi: Si el diagnóstico es fibromialgia, desarrollá un plan para evitar o limitar el esfuerzo excesivo y el estrés emocional. Permitite un tiempo cada día para relajarte. Yoga y Tai Chi combinan la meditación, los movimientos lentos, la respiración profunda y la relajación. Las dos prácticas son consideradas útiles en el control de los síntomas de la fibromialgia.

6) Síndrome de “cola de caballo”: Poco frecuente, aparece cuando existe compresión o inflamación de las raíces nerviosas debajo del cono medular, que se llama “cola de caballo”. Además del dolor, pueden aparecer síntomas graves como reflejos alterados, disminución de la fuerza y falta de sensación en algunas partes del cuerpo.

Para reducir el dolor, hacé ejercicio: La práctica regular de ejercicio puede devolver la fuerza a la espalda en forma gradual. Pero no cualquier ejercicio: el traumatólogo o experto será quien podrá sugerirte una rutina. Generalmente, se recomiendan los ejercicios de elongación y los abdominales, cuidando de no tensionar el cuello y los hombros.

7) La actividad exagerada: Uno de los principales desencadenantes del dolor de la espalda baja es la sobre-actividad. Según la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos, al realizar actividades que exigen esfuerzo físico en forma exagerada los músculos y ligamentos pueden estirarse demasiado o lesionarse.

8) Cargar peso por mucho tiempo: Cargar con las bolsas del supermercado o levantar a un bebé durante mucho tiempo también pueden provocar dolor de espalda. La clave está en hacer el esfuerzo con los músculos del abdomen y las piernas, y no con la espalda. Al agacharse, hay que mantener siempre la espalda erguida.

9) Cáncer o infección en la columna: Tampoco son demasiado frecuentes, pero también pueden causar dolor en la parte inferior de la espalda. El cáncer en la espina podría provocar padecimiento, al se presionados los nervios por el tumor. La infección podría estar presente si además de dolor, la zona estuviera “afiebrada”.

Sólo algunos de ellos son reconocidos y realizados por profesionales certificados. Entre los más frecuentes se incluyen: kinesiología, ejercicios posturales, osteopatía, fisioterapia y quiropraxia. Antes de iniciar cualquier terapia consulrá con tu doctor y buscá un profesional certificado y experto.

Fuente: Hola doctor