Asesinato en Pilar.Diego Feinmann (33) estaba obsesionado con su ex, la promotora María Laura Alayón (40). El actual novio, el empresario Gastón Berganza (34), lo mató.

El Twitter falso que habría armado Feinmann para burlarse de Berganza.

 29/11/2015

El Twitter falso que habría armado Feinmann para burlarse de Berganza.

Diego Feinmann tenía 33 años, vivía de la noche y de una obsesión: recuperar a su ex novia, una voluptuosa promotora llamada María Laura Alayón. Ella, una mujer de 40 y madre de dos hijos, había comenzado una nueva relación con un millonario de 34, empresario y piloto de carreras. El triángulo amoroso llevaría a un asesinato brutal, que aún no terminó de esclarecerse.
“Feinmann estaba convencido de que si lograba romper la relación de Gastón Berganza con María Laura, ella volvería con él”, cuentan en su entorno. Esa idea lo encegueció a tal punto que ni su madre –su único familiar cercano, porque ya no tenía relación con su padre y su medio hermano, el periodista Eduardo Feinmann– lo pudo soportar y se distanció de él. La obstinación por recuperar a su ex lo llevó a llamar hasta 30 veces en un día a una empresa de Berganza: “Quería convencerlo a toda costa de que era una chica fácil”, contaron. Pero de pronto, no los ubicó más. Y fue entonces que lo envolvieron la furia y la locura. Creó una cuenta falsa de Twitter a nombre de Alayón –donde la definió como “prostituta y vividora”– y empezó a publicar fotos y videos de ella teniendo sexo con él. Fueron siete días de tuits insultantes que terminaron, en la madrugada del último 20 de noviembre, con cinco tiros frente a un restorán de Pilar.
Hoy Feinmann está muerto, Berganza está detenido y Alayón está sola, escribiéndole cartas.
Comenzaba 2014 cuando Alayón –madre de un adolescente de 17 y de una nena de 8; uno hijo de un piloto y otro de un hermano del gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey– conoció a Feinmann. El hombre, apodado “Oso” por su envergadura física, era dueño de una casa de computación en Galería Jardín y habitué de la noche porteña. Una amiga los presentó en un boliche y se enamoraron. “A los dos meses él se tornó violento y ella se alejó, pero lo perdonó y volvió a dejarlo varias veces, en un círculo vicioso”, le explicaron a Clarín desde el entorno de la mujer.
Al año, Alayón dijo basta. Y Feinmann no lo aceptó. “Se le apareció en su casa de Vicente López y la golpeó. Ahí, se le impuso una restricción judicial y se le inició una causa por lesiones leves”. No alcanzó. “Fue al colegio de la nena, le chocó el auto y le volvió a pegar frente a la chiquita. Eso derivó en otra causa y en una nueva restricción por 90 días que, al momento del crimen, estaba vigente”, contaron.
Para entonces, Alayón ya frecuentaba a Berganza, millonario, poderoso y amante de la velocidad, que venía de una relación que había terminado con una denuncia en su contra por violencia y con una restricción. Una amiga los presentó en febrero de este año y desde julio ya vivían juntos. Poco antes de la noche fatal, habían hecho un viaje de 15 días a Miami. Ese sería el detonante.
El no poder encontrar a Alayón en su casa, en el colegio de su hija ni en ninguno de los lugares que frecuentaba encegueció a Feinmann. Su mamá se alejó ante la impotencia de no poder convencerlo de que desistiera. En su obsesión, comenzó sus llamados a una de las empresas de Berganza. Se hizo pasar por un cliente, consiguió el mail corporativo y les envió a los empleados fotos y videos muy hot de la mujer, donde sugería que ella lo engañaba.
La Justicia sospecha que, ante la falta de resultados, fue entonces que creó la cuenta de Twitter falsa a nombre de Alayón. Allí subió fotos y videos de ellos teniendo sexo y se los hizo llegar a los amigos de Berganza. Haciéndose pasar por ella, escribía: “Feliz día del cornudo”; “Ayer, mientras vos trabajabas, me porté muy mal porque soy muy p… y vos no me gustás, sólo te quiero por tu plata”; ó “AFIP, cuando gusten, pasen a verme: tengo 2.000.000 de dólares en patrimonio que no tengo como justificar porque nunca trabajé: soy escort”; y “Lo que más me gusta de vos son tus cachetes y tus flotadores y la billetera, gordo c…”.
La cuenta falsa estuvo en llamas siete días: del 10 de noviembre al 17. Luego empezaron los cruces de llamados. “Hubo muchos insultos”, indicaron sus conocidos.
En la noche del jueves 19, Berganza, Alayón, la hija de ella y la mamá de él –Haydeé Pellegrino, ex jueza de Morón– fueron a cenar a “Fettucine Mario”, ubicado en San Martín y ruta 8, en Pilar. “No era una cena más: la madre del empresario finalmente conocería a la mujer con la que su hijo convivía”, dijeron sus allegados.
Ese mismo día, a esa misma hora, Feinmann llamó a un radiotaxi. Pasó a buscar a Vadin, su amigo ucraniano, y fue a “Fettucine Mario”. Nadie sabe aún cómo supo que allí estaría la pareja. “Les dijo a sus acompañantes que tenía que ir a hablar con Berganza”, declararon los testigos en el expediente. “Le pidió al chofer que frenara adelante de donde estaba estacionado el BMW gris del millonario”.
Fueron 20 minutos de espera. Hasta que Berganza, su novia, su mamá y la chiquita –ya dormida– se subieron al BMW. Inmediatamente, Feinmann se bajó, se acercó al auto y empezó a patearlo y a golpearle los vidrios. “Bajate, cagón”, gritó. Llevaba una manopla, pero no llegó a usarla. Según consta en la causa, el empresario sacó una pistola Glock calibre 40 que tenía en la guantera y disparó por una ventanilla.
Feinmann recibió tres tiros: uno en el tórax (desde muy cerca), otro en un codo y un tercero, que entró por la espalda, señalaron fuentes de la causa. Otros dos balazos dieron en el taxi: en el tablero y en el asiento del acompañante.
Mientras el amigo ucraniano intentaba auxiliar a Feinmann, que yacía en el piso ensangrentado, Berganza huyó en el BMW con su familia. El hermano del periodista murió al llegar al hospital. El empresario llamó al 911 y dio su versión: lo habían querido asaltar y le había disparado al ladrón. No le creyeron: hoy está preso, procesado por homicidio calificado.