Ciertos hábitos desempeñan un papel muy importante para quienes están tratando de adelgazar de forma saludable

Los hábitos matinales desempeñan un papel muy importante para quienes están tratando de perder peso de forma saludable. Si bien muchos suelen pasarlo por alto, esas primeras prácticas del día son determinantes para tener un óptimo nivel de energía y buen ritmo metabólico.

De hecho, una de las razones por las que se presentan dificultades para adelgazar es porque, durante este horario, se cometen errores que interfieren con los resultados de la dieta y el ejercicio.

1. Dormís “5 minutos más”

Al despertar es común sentir esa necesidad para poder levantarnos de la cama y sentirnos activos. Sin embargo, es un hábito no tan favorable para perder peso, sobre todo si se prolonga cada vez más tiempo.

Esos minutos en los que se duerme de más podrían aprovecharse para tener un buen desayuno, o bien, hacer un poco de ejercicio. Incluso, lo ideal es despertar 15 minutos antes de lo acostumbrado, para poner en práctica algún hábito que ayude a mejorar el ritmo del metabolismo. Eso sí, es importante tener una buena calidad de sueño, no inferior a siete horas diarias.

 

2. No hidratás tu cuerpo

Este es uno de los errores más frecuentes y también es de los que más impacto negativo genera. Durante el periodo de descanso el cuerpo utiliza líquidos para muchos de sus procesos y, por tal razón, al despertar hay cierto grado de deshidratación.

El consumo de agua en horas de la mañana, justo después de pararnos de la cama, nos ayuda a rehidratar el cuerpo para que funcione sin dificultades a lo largo del día. Los beneficios son mayores si se le agrega jugo de limón o alguna planta depurativa.

3. No consumís un buen desayuno

No dedicar tiempo suficiente para ingerir un buen desayuno es la razón principal por la que fracasa la dieta al momento de perder peso. Esta primera comida es fundamental para mantener un buen funcionamiento del metabolismo y, además, es la que provee al cuerpo de energía.

Reemplazar el desayuno por un café con galletas ralentiza el metabolismo e impide bajar de peso. La situación es igual cuando se ignora con la creencia de “ahorrar calorías”.

Un buen desayuno debe representar un 25% de la ingesta total de calorías diarias. Este debe contener proteínas, fibra y fuentes de hidratos de carbono. También es fundamental añadir antioxidantes y, si es posible, ácidos grasos omega 3.

4. No tenés un buen horario para desayunar

El horario en que desayunas también tiene mucho que ver con los beneficios que este le brinda a tu cuerpo y metabolismo.

Si elegís comerlo demasiado tarde, las hormonas del hambre se activan de manera descontrolada y, probablemente, acabes haciendo malas elecciones alimentarias. Entre otras cosas, hace que el metabolismo sea más lento para quemar calorías y grasa.

5. Consumís meriendas poco saludables

Para mantener el metabolismo activo y, de paso, evitar el cansancio matinal, se recomienda la ingesta de meriendas a media mañana. Estas pequeñas comidas le dan al cuerpo un plus de energía y nutrientes para que continúe su trabajo sin dificultades.

 

El problema es que muchos no saben elegirlas y terminan ingiriendo alimentos llenos de calorías y sustancias artificiales. No está bien consumir panes, frituras o bebidas llenas de crema y calorías. Lo ideal es consumir piezas de frutas y vegetales, o barras de cereal integral.

6. Te estresás en el trabajo

Durante las primeras horas de la jornada laboral es común sentir una leve sensación de presión por todas las actividades que se deben cumplir durante la jornada.

No saber manejarlo de forma correcta puede acabar en demasiado estrés y, aunque no lo creas, también puede interferir en tu plan de perder peso. Cuando se produce mucho estrés el cuerpo libera más cantidad de cortisol, un tipo de hormona que, además de afectar el estado de ánimo, interfiere en el metabolismo. La exposición continua a este está relacionada con una mayor tendencia a acumular grasa abdominal.

Fuente: Mejor con salud