A diferencia del placebo, es el culpable de que nos sintamos mal sin estarlo

El efecto “nocebo” es el presunto culpable de que algunas personas sufran efectos adversos al recibir un tratamiento solo porque “los esperan de antemano”. Así lo asegura un nuevo trabajo científico que revela las claves de este curioso fenómeno. Si el paciente cree que el fármaco es caro, los daños se hacen más intensos. Las áreas cerebrales implicadas son similares a las del placebo.

Un grupo de científicos de las universidades de Hamburgo, Colorado y Cambridge informó esta semana que las personas que se encontraban recibiendo un tratamiento con un fármaco inerte creyeron estar experimentando efectos adversos más graves cuando el placebo aparecía etiquetado como más costoso. Los investigadores sostienen que las regiones cerebrales responsables de los procesos cognitivos de alto nivel pueden influenciar la sensación de dolor primal a nivel medular.

 

Con el objetivo de estudiar las causas neurológicas del llamado “efecto nocebo”, la investigadora Alexandra Tinnermann y sus colegas desarrollaron un nuevo método de imagen por resonancia magnética funcional (IRMf) para realizar mediciones de las actividades simultáneas que ocurren en todo el sistema nervioso central: la corteza cerebral, el tronco encefálico y la médula espinal.

Muchos estudios se han centrado en el efecto placebo”, reconoce Tinnermann, la primera autora del artículo. “Desgraciadamente, no hay tantos que investiguen el efecto nocebo, aunque los investigadores están de acuerdo en que es importante minimizar sus efectos en la práctica médica”. En ambos efectos desempeñan un papel importante la susceptibilidad individual, la memoria de episodios pasados, la información recibida y las expectativas particulares.

 

Para el tratamiento con nocebo, los científicos convocaron a 49 personas en un ensayo para una supuesta crema contra la comezón o irritación que, en realidad, no contenía ningún ingrediente activo. Se dijo a todos los participantes que uno de los efectos secundarios de la crema era una mayor sensibilidad al dolor, pero a otros se les dijo que la pomada era costosa y a otros se les hizo creer que era barata (los científicos incluso crearon dos envases distintos para los medicamentos que indicaban el precio bajo o alto).

Los participantes que usaron la crema “costosa” acusaron una mayor sensibilidad en una prueba de tolerancia al calor y los efectos del nocebo se volvieron más pronunciados con el paso del tiempo.

 

Los investigadores descubrieron que ciertas partes de la médula espinalse activaron durante el dolor por efecto del nocebo y determinaron que las sensaciones alteradas en respuesta al precio están asociadas con diferencias en dos regiones cerebrales: la sustancia gris periacueductal y la corteza cingulada anterior rostral.

En un estudio de Perspective relacionado, Luana Colloca aporta ejemplos adicionales en los que las expectativas de los pacientes alteran los efectos del placebo o el nocebo, y aboga por que se realicen más investigaciones sobre la fisiología que subyace a estos fenómenos para un mejor diseño de los ensayos clínicos.

Fuente: Conbienestar