Qué diferencia a dos productos cuya utilización es fundamental a la hora de proteger nuestra piel de los efectos negativos del sol

Ahora que nos encontramos en pleno verano es importante repetir la importancia de cuidar y protegerse la piel desde el primer momento que salimos a la calle y vamos a estar mucho tiempo al sol (incluso sin que vayamos a la playa o a la pileta y no tomemos el sol).

En relación a cómo proteger la piel para tomar el sol, es imprescindible utilizar un fotoprotector o protector solar adecuado según nuestro tipo de piel, ya que si por ejemplo la tenemos muy clara, se quema con facilidad y nunca se broncea, entonces es necesario el uso de un índice de protección superior a 50.

También debemos aplicarnos la crema de protección solar debidamente, antes de salir de casa o comenzar a tomar el sol, y renovarlo cada dos horas o cada vez que salgamos del agua. Y no solo utilizar una crema de fotoprotección, sino también evitar las horas más peligrosas del día (entre las 12 y las 16 horas).

¿Qué es el filtro solar?

Efectivamente, el filtro o protector solar es un producto que contiene protección mediante fórmulas químicas, de manera que es capaz de reducir la cantidad de rayos solares que penetran en nuestra piel.

 

Por decirlo de otra forma, es un producto capaz de absorber la radiación ultravioleta.

Es especialmente útil cuando deseamos aprovechar los rayos ultravioleta al permitirnos conseguir un mayor efecto de bronceado sobre la piel, aunque la proteja de las quemaduras provocadas por el sol.

¿Qué es el bloqueador solar?

Consiste en un producto físico que al reflejar completamente los rayos del sol (tanto UVA como UVB), impide prácticamente por completo que la radiación alcance o llegue a la piel.

Por tanto, lo que se consigue con el bloqueador solar es que la piel no entre directamente en contacto con los rayos UV, a la vez que evita de forma más directa las quemaduras provocadas por el sol, en comparación con el filtro solar.

Diferencias entre el filtro solar y el bloqueador solar

 

Filtro solar: es un producto elaborado a partir de diferentes fórmulas químicas, que sirven para la absorción de la radiación ultravioleta. Suelen reducir la cantidad de rayos ultravioleta que penetran en nuestra piel.

Bloqueador solar: a diferencia del filtro solar, se trata de un producto que no es químico. Ayuda a impedir que el sol afecte a nuestra piel de forma negativa, al bloquear sus efectos, y presenta una consistencia algo más espesa.

Teniendo en cuenta sus principales diferencias, es obvio que decantarse por uno u otro dependerá de nuestros gustos o necesidades, especialmente si ya contamos con una marca en concreto que solemos utilizar y nos ha venido bien hasta ahora.

Como vemos, lo importante –y fundamental- es utilizar siempre protector solar antes de exponernos al sol. Y renovarlo cada cierto tiempo, o cada vez que salgamos del agua.

En cualquier caso, ambos productos deben ser aplicados en la piel 30 minutos antes de exponernos al sol. Y no solo eso, sino que también deben ser convenientemente reaplicados si permanecemos durante mucho tiempo en el interior del agua.

Entonces, ¿cuál de los dos elegir?

Tal y como hemos visto, el filtro solar (o protector solar) no es lo mismo que el bloqueador solar, el cual actúa de forma más directa sobre la piel.

Si tenemos en cuenta, por ejemplo, que el bloqueador solar es capaz de evitar que los rayos del sol penetren en la piel, su utilización está aconsejada cuando precisamente no deseamos broncearnos, o queremos proteger la piel de un día de playa o piscina.

Es la opción más recomendada por la mayoría de dermatólogos, especialmente para personas que tengan la piel blanca, o hayan sufrido anteriormente algún tipo de cáncer de piel. Mientras que, el filtro solar, es más adecuado para quienes deseen broncearse un poco, pero a la vez proteger su piel de los rayos nocivos del sol.

Fuente: Natursan