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Algunas especies pueden ser un riesgo para nuestros perros y gatos

miércoles 15 de mayo de 2019 –

 

Las plantas y las mascotas no siempre pueden ser compatibles. Si mordisquean determinadas hojas, esto puede tener consecuencias indeseadas sobre su salud: desde ojos lagrimeantes hasta diarreas, así como apatía y convulsiones.

Muchas de las de interiores habituales proceden originariamente del Trópico, que “en su cálida y húmeda tierra natal necesitan sustancias activas venenosas para defenderse de los depredadores naturales”, explica la ingeniera en horticultura Heike Boomgaarden.

Los dueños a veces están inseguros y se preguntan si estarán adornando su casa con plantas de interior tóxicas. Dependiendo del temperamento y el carácter de la mascota, sobre todo en cachorros, el verde decorativo los induce a mordisquear.

Si lo hace un gato esto se corresponde con su comportamiento natural. El consumo de hierba los ayuda a purgar bolas de pelo que llegan a su estómago cuando se limpian el pelaje. Por esa razón el dueño debe ofrecerles hierba para gatos.

El aloe vera es suave y mágico para la piel de las personas, pero si los animales domésticos mastican su inflorescencia pueden tener diarrea. También la amaryllis afecta el intestino, que puede responder con diarrea, vómitos, apatía y convulsiones.

Las azaleas, en tanto, contienen acetilandromedol y pueden causar problemas cardiovasculares. Su veneno produce efectos similares a los de la embriaguez, con aumento de la salivación, tambaleos, apatía y vómitos.

Los casos más graves pueden tener como consecuencia convulsiones, coma y falla cardíaca. Asimismo los ciclámenes pueden ocasionar problemas estomacales y colerina. También la cala es tan bella como peligrosa. Su consumo produce dolores de estómago, irritaciones de la cavidad bucal, pérdida del equilibrio, temblores, convulsiones y hasta paro respiratorio. En el peor de los casos, puede provocar la muerte.

Si los dueños de los animales constatan que sus mascotas tragaron algo que no debían, la consigna es mantener la calma y llegar tan rápido como sea posible al consultorio del veterinario.

Como primeros auxilios, deberán despejar las vías respiratorias (abrirles la boca, tirar la lengua hacia adelante, remover mocos o vómitos) y reactivar la circulación mediante un masaje cardíaco. Cuando las encías se ven pálidas, casi como el color de la porcelana, puede ser unindicio de un estado de shock.

Fuente: Katja Wallrafen – Conbienestar