Para no sufrir daños a largo plazo, no solo es importante su uso sino también su calidad

A veces no nos damos cuenta de que el sol está entre las nubes, o bien creemos que durante el invierno no es preciso llevar lentes oscuras. Sin embargo, los efectos de los rayos UV son cada vez más dañinos para nuestra vista.

Conocé cuáles son las consecuencias de no usarlos:

Causas directas de los rayos UV

Estas radiaciones son muy dañinas para la vista, porque pueden provocar, por ejemplo, cataratas o lesiones permanentes en la córnea.

Dolor de cabeza y fatiga ocular

El brillo del sol irrita nuestros ojos y, además, nos causa dolores de cabeza que pueden derivar en migrañas.

Sequedad ocular

Los ojos necesitan agua para poder cumplir con sus funciones, enfocar bien y evitar problemas como visión borrosa, irritaciones y picores.

Fotosensibilidad

Quiere decir no poder ver en los sitios demasiado claros o iluminados, sobre todo de forma natural. En el caso de que algún medicamento o tratamiento tenga este efecto colateral, el hecho de no llevar gafas de sol lo potencia.

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Desfase horario

El problema que afecta a los viajeros que suben al avión en una franja horaria y descienden en otra totalmente diferente, sobre todo si el viaje comienza de día y termina al día siguiente.

Fotofobia

Es una sensibilidad aguda a las condiciones normales de luz. Puede incomodar mucho durante las horas del día.

Degeneración macular

Es una enfermedad que se produce en el centro de la retina y es de lo más grave que puede sufrir el ojo.

 

Conjuntivitis

Es la inflamación de la conjuntiva y se caracteriza por la secreción por las mañanas, lesiones en los párpados y una sensación de arenilla muy molesta.

Quemaduras

El sol puede quemar nuestros párpados, la parte del cuerpo encargado, justamente, de cuidar a los ojos de esta agresión.

Es un mito eso de que “en invierno no hace falta usar gafas de sol”. Creemos que porque el sol no esté radiante en el cielo, no necesitamos protección. Pero eso no es verdad.

Por más que esté escondido entre las nubes, igual precisamos cuidarnos de él. Hasta podría decirse que más que si está presente como en el verano. No nos confiemos porque sea invierno.

Por otra parte, si en nuestra ciudad nieva o bien vamos de vacaciones a esquiar, es preciso que usemos anteojos de sol especiales, que no solo cubran los ojos, sino una gran parte del rostro.

La nieve es una superficie muy clara que refleja los rayos del sol, los cuales inciden directamente en nuestra cara por lo que podemos quemarnos y dañar la vista.

¿Los niños tienen que usar gafas de sol?

¡Por supuesto que sí! Así como los rayos ultravioletas no reconocen si estamos en verano o en invierno para lastimar nuestros ojos, tampoco saben si se trata de un adulto o de un niño.

 

Entonces, es preciso que los peques empiecen a tener el hábito de salir a la calle con sus lentes. Las principales marcas lanzan cada temporada colecciones infantiles con colores divertidos, personajes de sus películas y series favoritas y, sobre todo, tamaño y comodidad acorde a sus necesidades.

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¿Qué ocurre con los lentes de sol de “mala calidad”?

Adquirir gafas que no están homologadas por las asociaciones médicas y ópticas de la ciudad, país o a nivel mundial, puede tener sus consecuencias negativas en nuestra salud ocular.

En vez de proteger la vista, la mayoría de estas gafas tienen un efecto contrario, es decir, que la dañan todavía más.

Los casos de pacientes con queratitis (inflamación de córnea), conjuntivitis (inflamación de las conjuntivas), cataratas precoces, sequedad ocular y mareos, en su mayoría se deben a que están usando gafas que fueron compradas en un mercadillo, una feria, la vía pública o por Internet. Es decir, cualquier sitio excepto una óptica.

Es preciso ir a uno de estos negocios y recibir asesoramiento por parte de los especialistas. Como los daños son progresivos, es decir, que no aparecen de un día para el otro, no nos damos cuenta que algo malo se está gestando y a veces es demasiado tarde cuando la persona llega a la consulta.

 

Las gafas de mala calidad, básicamente, “engañan” al ojo, un órgano tan frágil como valioso. Para comprender un poco más por qué el sol es malo para nuestros ojos, sobre todo si no usamos gafas de calidad, es necesario saber que existen tres tipos de radiaciones solares:

  • Radiaciones ultravioletas (UV): Son las más dañinas y están presentes todo el tiempo, aunque esté nublado. Son las responsables de las alteraciones en la córnea, el envejecimiento prematuro del ojo y los daños en la conjuntiva.
  • Radiaciones infrarrojas: Son los que dan la sensación de calor y tienen la capacidad para quemar. El ojo absorbe estos rayos y puede producirse una quemadura de córnea.
  • Radiaciones visibles: Es la luz natural que recibimos por naturaleza del sol, pero sin la protección adecuada también puede dañar nuestro ojo, especialmente la retina.
  • Las gafas que no están avaladas legalmente filtran solo los rayos visibles del sol, no la radiación ultravioleta; por lo tanto, la pupila se dilata más para dejar pasar la luz.

El problema es que también pasan los UV y la radiación infrarroja, con lo cual, aumentan los riesgos de padecer lesiones. La radiación queda almacenada en el cristalino y no se elimina, por lo que el efecto es acumulativo.

Fuente: Mejor con salud