Para lucirlas bellas, no basta con pintarlas sino que debemos tener ciertos cuidados


miércoles 5 de diciembre de 2018 –
7:11 am

La buena salud de la uña depende de dos factores: evitar lesiones e infecciones y llevar una correcta alimentación.

Muchas veces su salud se ve comprometida por el uso de productos químicos agresivos de limpieza y por las infecciones causadas por hongos contagiados en piletas, gimnasios, etc., algo que podría prevenirse con el uso de jabones antisépticos, extremando la higiene y evitando la humedad.

También destaca que es muy común ver uñas dañadas por no utilizar productos de buena calidad para hacer la manicura, sin usar, por ejemplo, una base previa, que es un paso imprescindible.

En cuanto a la alimentación, recomienda ingerir productos ricos en vitaminas y minerales, como las verduras de hoja verde, la levadura de cerveza (fuente de vitamina B) o las semillas de chía (ricas en zinc y calcio), que contribuyen a fortalecerlas.

 

En cuanto a la manicura casera, el kit ideal debe estar formado por unas tijeras de manicura o cortauñas, y una lima, preferiblemente de cristal o de cartón, en vez de metálica, ya que éstas pueden producir descamación.

La de cristal es más higiénica y resistente, no se desgasta y ayuda a que la uña quede sin astillas. En cuanto a la forma de utilizarla, hay que limar en una sola dirección y nunca de un lado a otro.

El esmalte de base o top coat se utiliza antes y después de la laca de color y ayuda a que se fije mejor a la uña y dure más, y un aceite o crema hidratante.

 

Lo primero es lavarse las manos, después utilizar un quitaesmalte sin acetona para no resecar la uña ni las cutículas ni debilitar las capas de queratina. Luego cortar y limar las uñas suavemente.

Finalmente, se hidrata y masajea la cutícula con un tratamiento que incluya aceites como el de almendras, que nutre en profundidad, aplicando, para terminar, una crema de manos.

Respecto a la cutícula, su función es proteger. Podés ablandarla y retirarla un poco, pero no cortarla. Una eliminación excesiva favorece las infecciones por bacterias y hongos, además de dejar la uña más débil.

En cuanto al esmalte, si fuese posible evitar los que contengan tóxicos como los toluenos, que aportan un acabado liso y pueden producir náuseas y vómitos si se inhalan; el formaldehído, usado como endurecedor, que podría ser cancerígeno, según algunas investigaciones, y el ftalato de dibutilo, que se usa como endurecedor y puede desecadenar asma o alergias, entre otros síntomas.

Fuente: Todo Dermo