A pesar de las diferencias de temperatura entre el hemisferio norte y el sur, las vidrieras se van llenando, con la llegada del otoño, de inesperadas prendas que proponen la transparencia como un juego sensual

Podríamos pensar que el festival de Coachella ha logrado inaugurar una escuela estética propia que vive al margen de los vaivenes de la industria de la moda, pero pensaríamos mal. A pesar de que muchas casas de ropa internacionales dedican colecciones enteras a vender shorts de denim, braletttes en todas sus versiones y cropped tops con lazos en el pecho, hay otra prenda que no solamente destaca, sino que ha logrado cruzar temporadas y llegar a Argentina como la prenda del invierno: el vestido transparente.

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Es cierto que durante otras ediciones del festival se han producido avistamientos de piezas tanto mini como XL de encaje, el año pasado teñido en un impoluto negro, pero 2017 continúa subiendo la apuesta y realiza el último giro en lo que a crear looks se refiere: desde las transparencias más obvias que se puedan imaginar hasta las más cuidadas, esta prenda funciona tanto para el día como para la noche, en sus una y mil versiones.

Kendall Jenner, super sexy, combina vestido transparente con body y zapatillas

A pesar de lo complicado que pueda parecer lucirlo, la opacidad y el riesgo pueden graduarse. ¿La primera prueba? El vestido de Dior que Chiara Ferragni llevó el segundo día de Coachella y que concentraba las transparencias veladas en la falda de volantes de tul. Eso sí, había un culotte/short de tiro alto bajo ella en el mismo color, formando así un pequeño bloque blanco junto al cuerpo tipo corsé. Unos botines planos (igualmente níveos) y una mochila cerraban uno de los conjuntos más fotografiados del fin de semana.

 

Un gran ejemplo de cómo llevarlo:

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f:Nexofin