El mercado cambiario dio síntomas de estabilización. Y ahora mandan los intereses altos para colocaciones en pesos.

La mega-tasa vence al dólar pero aleja la reactivación

La primera es una buena noticia: el Gobierno consiguió tranquilizar al dólar después de semanas de incertidumbre e inestabilidad.

El dólar mayorista cotizaba en el comienzos de la semana en $27,23 con una baja de 2,4% quebrando el piso de los $28 y dando muestras de haber entrado en otra etapa con un clima financiero distinto.

Ese cambio tiene un origen y un costo: la política de fuerte contracción monetaria del Banco Central y el dominio de altas tasas de interés en pesos.

En números: la tasa para un depósito a 30 días de plazo en un banco mediano gira en 37% anual, la tasa para operaciones entre bancos gira en 46% y la de las Lebac del Banco Central oscila entre 50% y 52% anual.Todas superan los pronósticos de inflación más pesimistas que hablan de 32% para este año.

Desde ya que estas tasas logran frenar al dólar porque éste acumula una suba del orden del 50% en lo que va del año superando todas las previsiones y cambiando abruptamente  el marco para la actividad económica para este año y principios del próximo.

Será a partir de este principio de estabilidad cambiaria, con un golpe a la actividad económica, que tanto dentro como fuera del Gobierno se empiezan a evaluar los daños.

Algunos empresarios ya alertaron sobre peligros en la cadena de pagos que, según la óptica oficial, está lejos de ser un problema generalizado.

Desde el Gobierno reconocen que hay un claro alargamiento en los plazos de pagos de la mayoría de las empresas.

Y que entre ese “alargamiento” de los pagos y el alto nivel de tasas la situación es de estrés financiero pero sin haber entrado en una etapa aguda del problema.

Los bancos dicen que el rechazo de cheques representa en torno al 10% del total y que no constituye un nivel de alarma. Incluso, sostienen, que los cheques que se rechazan encuentran un recambio rápido por parte de los que los emitieron.

El Ministerio de Producción avanza con los créditos a tasa subsidiada para atenuar el rechazo de cheques y con la implementación de un sistema de garantías para atender la situación financiera de corto plazo de las pymes.

Algunos empresarios ya alertaron sobre peligros en la cadena de pagos que, según la óptica oficial, está lejos de ser un problema generalizado.

Desde el Gobierno reconocen que hay un claro alargamiento en los plazos de pagos de la mayoría de las empresas.

Y que entre ese “alargamiento” de los pagos y el alto nivel de tasas la situación es de estrés financiero pero sin haber entrado en una etapa aguda del problema.

Los bancos dicen que el rechazo de cheques representa en torno al 10% del total y que no constituye un nivel de alarma. Incluso, sostienen, que los cheques que se rechazan encuentran un recambio rápido por parte de los que los emitieron.

El Ministerio de Producción avanza con los créditos a tasa subsidiada para atenuar el rechazo de cheques y con la implementación de un sistema de garantías para atender la situación financiera de corto plazo de las pymes.

Mientras tanto en el mercado financiero se habla de tasas “rompe-pymes” destinadas a afectar el nivel de actividad de corto plazo por encima de las implicancias de la devaluación sobre el poder de compra de los salarios. La inflación de junio, que superaría 3,5%, será otro indicador del golpe al bolsillo que está afectando a la población.

Para los analistas financieros hubo un dato que llamó la atención después del viaje del ministro de Hacienda a los Estados Unidos para ratificar la vigencia del acuerdo con el Fondo Monetario y el compromiso de lograr una baja del déficit fiscal , a 1,3% del PBI, el año próximo en el intento de equilibrar el fuerte déficit externo del país.

Ese dato fue  la baja de los bonos argentinos en el exterior al día siguiente de la ronda de conversaciones que Nicolás Dujovne mantuvo con personajes clave de las finanzas estadounidenses y frente a los cuales ratificó el plan y recibió lo que podría resumirse en dos cuestiones esenciales:¿Cumplirán el acuerdo con el FMI? y ¿ tendrán respaldo político para que Mauricio Macri siga en el gobierno después de 2019?.

Esas preguntas resumen las inquietudes de los hombres de negocios dentro y fuera del país y, a contar por las definiciones y el accionar de corto plazo, la respuesta oficial a la primera pregunta es sí y a rajatabla.

La conjunción de baja del gasto y contracción monetaria desemboca en una caída de la actividad económica que difícilmente sea compensada por un aumento de las exportaciones al calor de un nivel del dólar claramente tonificado.

Con el ajuste golpeando la actividad, el mejor escenario que se puede esperar es que sea corto pero eso, según creen los banqueros más experimentados, dependerá de un cambio en las condiciones externas. En estos días de guerra comercial entre EE.UU. y China los capitales de todo el mundo siguen buscando refugio en los bonos del Tesoro americano y saliendo de los países emergentes.

El Gobierno conoce esa realidad y por eso está volcando la colocación de deuda de las Lebac en pesos a las Letes en dólares, un camino, también riesgoso, que implica cambiar endeudamiento en pesos por endeudamiento en dólares.

Todo sea, dicen en la Casa Rosada, por estabilizar al barco y aspirar a responder positivamente la segunda de las preguntas. Sin decirlo explícitamente, la apuesta política será al dólar quieto y a conseguir financiamiento que permita, en algún momento, volver a poner en movimiento la maquina del consumo.

Mientras tanto la apuesta de mediano plazo deberá concentrarse en hacer crecer las exportaciones después de años de estancamiento.

Un  trabajo reciente del economista Marcelo Elizondo pone foco sobre el retraso de la Argentina exportadora y concluye que “debería estar exportando unos US$ 120.000 millones, algo más del doble, para equiparar el ratio de Latinoamérica”. Conseguir dólares “genuinos” resultará mucho más trabajoso que los “financieros” pero también estarían menos expuestos a la “volatilidad” que shockeó al país en la primera parte del año.