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26/05/2019

Mediante una insólita maniobra informática el dinero que tenía que pagarle el club francés a Boca Juniors terminó en una cuenta en México.

Por Omar Lavieri, extraído de Infobae

 

En enero de este año se anunció que el poderoso club francés Paris Saint Germain había comprado al futbolista Leandro Paredes, uno de los integrantes de la Selección Argentina que jugará la próxima Copa América.

 

El club parisino le había pagado una cifra que ronda los 40 millones de euros al Zenit de Rusia. Paredes, que usa la camiseta número 8 en el equipo en el que juegan Mbappé, Neymar  y Ángel Di María, surgió de las inferiores de Boca Juniors. Y es por ello que a la entidad que preside Daniel Angelici le iba a tocar una jugosa tajada a cargo del club francés: 1.299.377,48 euros.

 

El pago está estipulado por el artículo 21 y el anexo 5 del Reglamento sobre el Estatuto y  la Transferencia de Jugadores de la FIFA. Se lo conoce como contribución de solidaridad por los derechos de formación de los jugadores.

 

La millonaria cifra iba a ser pagada en tres cuotas. La primera de 519.750,99 euros estaba pactada para el 6 de marzo pasado. La segunda de 259.875,50  quedaba para agosto próximo y la tercera, similar en monto a la primera, se pagaría en agosto de 2020.

 

A fines de enero comenzó el intercambio de mails entre el PSG y Boca para convenir el modo en que se iba a hacer el pago. El 12 de marzo, seis días después de la fecha establecida para el primer pago, desde la Boca se comunicaron con París para saber por qué se había retrasado el ingreso de dinero.

 

El 18 de marzo dijeron desde Francia que el pago estaba encaminado. El 22 de marzo los franceses confirmaron la realización de la transferencia y estimaron en siete días el plazo de acreditación. En aquel mail los franceses adjuntaron un comprobante de transferencia internacional, una nota del PSG y la factura emitida por Boca. Allí se indicaba que el dinero debía depositarse en la cuenta que tiene Boca en el Banco Macro.

 

El 4 de abril, ante la falta de noticias sobre el dinero, desde Boca les pidieron a los parisinos que enviaran el número de comprobante  SWIFT (de transferencia internacional)  para poder rastrear el dinero. El 11 de abril Boca le advirtió al PSG que iba a hacer un reclamo a la FIFA por falta de pago.

 

Desde Francia contestaron que el pago se había hecho según lo convenido y les figuraba como acreditado. Entonces los boquenses preguntaron en el Macro y la respuesta fue cero. El PSG no había depositado ni un euro.

 

El 17 de abril, luego de la respuesta del Macro, desde la Bombonera enviaron una carta al PSG. En ella decían que no se había acreditado el dinero que ellos aseguraban haber transferido. Y que al comprobante SWIFT enviado por los franceses les faltaban datos que impedían rastrearlo.

 

El 24 de abril los directivos de Boca comenzaron a entender qué había sucedido. Llegó desde Francia un mail con ocho adjuntos que contenían intercambios de correos y documentos que revelaban que el PSG sí había hecho la transferencia.

 

Cuando los boquenses analizaron los correos teóricamente enviados para que los franceses recibieran los detalles de cómo hacer la transferencia se dieron cuenta de que algo andaba mal. Muy mal.

 

De la información enviada por el PSG se desprendía  que el dinero había sido enviado a una cuenta bancaria en México a nombre de una firma denominada  “OM IT Solutions S.A de CV”.

 

Previo a su llegada a México el dinero había pasado por una cuenta del Citibank en Nueva York que pertenecería a la también mexicana “Vector Casa de  Bolsa”.

 

Y cuando miraron con detenimiento algunos de los mails intercambiados entre supuestos empleados de Boca y la gente del PSG, se dieron cuenta que los correos tenían modificaciones casi imperceptibles. Por ejemplo: el dominio era bocajuniors.com.an en vez de bocajuniors.com.ar. Es decir que los franceses recibieron las indicaciones para hacer el depósito desde cuentas de correo similares -diferían en una letra- a las de quienes debieron haber mandado los mensajes. Fue mediante esa maniobra que se posibilitó-a partir de los datos falsos incluidos en los mails-  que se concretara el desvío del dinero  del PSG a un cuenta bancaria ajena a Boca Juniors.

 

Los directivos de Boca descubrieron que los habían estafado y les habían birlado nada menos que un poco más de medio millón de euros. Entonces hicieron la denuncia a la que accedió Infobae a través de fuentes judiciales. Por sorteo, el caso quedó en manos del juez federal Ariel Lijo que durante 2019 está de turno con el fiscal Federico Delgado.

 

El fiscal, cuando impulsó la investigación, pidió varias medidas de prueba entre las que se encuentra la declaración testimonial de los que intervinieron en el intercambio de información para realizar la transferencia tanto por parte de Boca como del Paris Saint Germain.

 

Cuando se descubrió la situación, en Boca tomaron la precaución de incautar las computadoras de los empleados relacionados con el trámite para cobrar el dinero del PSG.

 

El fiscal pidió que se realice un peritaje informático para saber desde dónde ingresaron para enviar los correos que fueron modificados y contribuyeron a la realización de la operación que perjudicó a Boca.

 

Según explicaron fuentes judiciales a Infobae,  Lijo ya ordenó algunas medidas pedidas por Delgado. El juez mandó un exhorto a Francia para que les tomen testimonio a los integrantes de la estructura del PSG que intervinieron en la operación con Boca.

 

También mandó exhortos a México-donde está teóricamente la sociedad que cobró el dinero- y a Estados Unidos por donde circuló el dinero que debió haber ido a parar a las arcas de Boca pero quedó en manos aún desconocidas.

 

La investigación judicial por la interceptación de los correos y por una posible maniobra de lavado de dinero recién se inicia. Los investigadores tienen sospechosos en la mira.