Once hábitos erróneos que muchos comenten y pueden generar el efecto inverso


jueves 10 de enero de 2019 –
7:57 am

Comer de manera sana y equilibrada y hacer ejercicio moderado son las claves para una vida saludable, sin embargo, cuando se trata de bajar esos kilos de más la ecuación puede complicarse.

Lo más importante en estos casos, tanto con la comida como con el ejercicio, es la constancia, la paciencia y sobre todo, no caer en errores como estos que te obstaculizan:

1) Saltarse las comidas

Cuando le falta alimento el cuerpo recibe señales de alarma que le avisan de que no ha ingresado la energía suficiente para su funcionamiento y pone en marcha lo que sería un plan de ahorro de energía con el que se abastece de la grasa que había acumulado para el futuro. Esto hace que el metabolismo empiece a trabajar más lento y tarde más en quemar grasas.

 

Además, si se están trabajando en un plan de adelgazamiento que incluya ejercicio físico, hay que tener en cuenta que realizar actividad física intensa sin comer no es recomendable.

Los ayunos prolongados tampoco aportan nada favorable, sino más bien el desarrollo de enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo 2 o la hipoglucemia.

2) No tener en cuenta el café a la hora de contar las calorías

 

Uno de los errores más comunes en las dietas es no contar las calorías que se consumen a través de los líquidos. Esto afecta directamente al café que se consume y sobre todo, al café con leche.

3) Comer mucho por la noche

Este patrón de alimentación, según los dietistas, está relacionado con un aumento de peso, ya que por la noche la actividad es menor y la dificultad para quemar las calorías aumenta.

Es aconsejable comer un poco más durante las horas de comida diurnas y evitar así llegar con tanta hambre a la cena, y si no se puede, elegir los platos más ligeros para la hora de cenar.

4) Comer sin pensar

Programar las comidas y cenas de cada día hasta y evitar caer en la tentación de picar algo que no esté establecido en la dieta. Lo más aconsejable es comer solo cuatro o cinco veces al día y hacerlo con unas dos o tres horas de diferencia entre entre ellas.

5) No revisar las etiquetas

No todo lo que parece saludable tiene por qué serlo. Aunque nos vendan que un alimento tiene muchas propiedades que ayudan a adelgazar es importante revisar la etiqueta y comprobar los ingredientes que incluye, las calorías y la grasa. Cuanto más larga es la lista de ingredientes más procesada estará la comida. Esto junto a la presencia de azúcares y aditivos adicionales.

6) Comer mucho justo antes o después de entrenar

Si lo que se quiere es adelgazar, recuperar las calorías que se han gastado en el entrenamiento hará que éste no haya servido para este fin. Antes de entrenar lo mejor es evitar los carbohidratos y los azúcares y optar por tomar alguna pieza de fruta que nos de energía y evite la sensación de hinchazón que hará que nuestro tiempo sea más incómodo.

Si durante el entrenamiento el cuerpo detecta que se ha tomado azúcar recientemente procederá a quemarlo en primer lugar y dejará para después, cuando ya haya acabado con él, la grasa acumulada hasta el momento.

Para después del ejercicio esperar al menos una hora antes de comer algo. Esto evitará que suban los niveles de insulina en nuestro cuerpo y favorecerá la quema de grasas y con ello la pérdida de peso. Lo ideal en estos casos es consumir carbohidratos y proteínas.

7) No calentar o estirar

El cuerpo y la mente deben acostumbrarse a la actividad y por eso lo mejor es dedicar unos cinco minutos a realizar ejercicios de cardio suaves en los que se mueva cada una de las partes de nuestro cuerpo. Hay que adaptarlos a la rutina que se va a hacer después. Si tras el calentamiento tenemos pensado hacer una clase de spinning será bueno que durante los cinco minutos previos le prestemos un poco más de atención a las piernas.

Después del ejercicio es necesario estirar los músculos que se han trabajado. Esto ayuda a disminuir dolores, previenen lesiones y ayuda a relajarse.

8) Hacer siempre el mismo ejercicio

Aunque al principio es efectivo, realizar diariamente el mismo tipo de ejercicio puede acabar no siendo beneficioso para la pérdida de peso, ya que el cuerpo se acostumbra y dejan de apreciarse resultados deseados. Lo mejor en estos casos es seguir una dinámica que incluya muchas variaciones de actividades, tiempo, intensidades y zonas del cuerpo.

Fuente: Vida sana