Cada vez más productos no tienen el cartel con su valor, pese a que es obligatorio por ley. Sucede en especial con los que son más baratos.
En las primeras semanas del congelamiento de precios, los supermercados tuvieron faltantes de mercadería que en parte se solucionaron. Pero otro problema se fue agravando: ahora, lo que falta en las góndolas son precios. Lo detectó Clarín en varias recorridas, y también lo perciben asociaciones de consumidores: cada vez más productos se ven sin el cartel de precio obligatorio. En especial lácteos, huevos, frutas, verduras, productos de almacén y de limpieza, con mayor intensidad durante los fines de semana.

Según el gobierno porteño, los casos crecieron un 87,5% en febrero.

Pero hay más: Clarín comprobó que, en la mayoría de los casos, el problema está en los artículos más baratos de cada rubro: el sachet de leche de $ 2,49, los fideos de $ 4,20 o el kilo azúcar de $ 2,80, entre otros. En cambio, es raro ver sin precio a sus versiones “premium”, lo que lleva a entidades de consumidores a sospechar que podría ser “una práctica desleal para que la gente lleve lo más costoso”.

El problema se detectó casi sin distinciones en más de 20 sucursales recorridas por Clarín de las cadenas Coto, Carrefour, Disco, Jumbo, Vea, Walmart, Changomás y Día%, en los barrios de Colegiales, Belgrano, Palermo, Recoleta, Almagro, Boedo, Caballito, Versalles, Liniers, Constitución y Barracas. Para comprobarlo, basta poner un pie en cualquier súper.

¿Cuánto sale el sachet de leche más barato? En un Carrefour de Palermo, los precios exhibidos dicen que $ 5,25, el Sancor. Pero en un rincón, medio a oscuras, hay sachets de tres marcas sin precio: la Molbo de $2,49, la Buena Medida de $ 2,55 y la Santa Brígida de $ 2,57, según dice el “verificador”. Del mismo modo, estaban sin precio los huevos más baratos (Ecoverde, a $ 5,24) y el azúcar económica Dominó de $ 2,77. El Yogurísimo firme de vainilla sólo tenía precio en su versión “fortificada” ($ 4,69), pero no el común que vale $ 1,99.

La falta de precios también se nota en frutas y verduras. En sucursales de Disco, fue un enigma saber el valor del limón, la pera y el ají. Además, el kilo de papa más barato se veía a $ 9,99, pero al preguntar, el personal reveló que unas bolsitas apiladas en un rincón, sin precio, valían $ 1,40. Tampoco tenían precio -otra vez- la leche Molbo, la leche en cartón más accesible (Jumbo), algunas galletitas, varios cafés y los fideos Favorita, que salen apenas $ 4,80.

En fideos, Coto también mostró problemas. En uno de Palermo, los tirabuzones Canale de $ 4,19 no tenían precio, pero sí los paquetes de alrededor, a $ 6,09 (Terrabusi) y $ 6,49 (Lucchetti). “Artículo temporalmente sin stock”, dice un cartel -sin precio- debajo de otros productos, como las sopas Knorr de espárragos, pero se los ve ahí. En otra sucursal también faltaba precio en varias leches, en la lavandina Ayudín más barata ($ 4,69) y el papel Higienol económico.

En un Vea de San Cristóbal, ayer había problemas con yogures Sancor, ricota García, tapas de empanadas y algunas galletitas. También, en un Changomás de Barracas Clarín constató que todos los dulces de leche tenían su valor, menos el Sancor de 400 gramos: al preguntar, el cajero reveló que valía la mitad que el resto: $ 4,35. En esa cadena faltaban precios de un yogur barato y algunas frutas y verduras, tal como se verificó también en un Walmart de Caballito, con tomates, zanahorias y manzanas.

En la recorrida de Clarín, la cadena que quedó mejor parada en cuanto a exhibición de precios fue Día%. Aún así, en una sucursal de Colegiales, sólo estaba el valor del azúcar de marca propia, a $ 5,99: por el de la Dominó, de $ 2,80, había que preguntar.

Si bien la falta de algunos precios sucedió siempre, hay indicios de que el problema se agudizó. En Defensa del Consumidor de la Ciudad informaron que, en febrero, verificaron 180 productos sin precio en supermercados y autoservicios: un 87,5% más que en el mismo mes de 2012. En tanto, en Provincia, Defensa del Consumidor bonaerense aseguró que las infracciones por este tema “van en aumento, pese a todos los controles que se realizan”. “Durante los dos primeros meses de este año se labraron más de 300 actas ”, explicaron en el organismo.

Esto, desde luego, complica aún más la labor de las asociaciones de consumidores, a las que el Gobierno pidió ayuda para controlar que se cumpla el congelamiento.

“Siempre pasó, pero se notó mucho más en el mes de febrero en todas las cadenas, según indican las quejas de clientes que recibimos”, aseguró Claudia Collado, titular de Adelco. “El problema es que muchos consumidores, cuando no hay precio, agarran el producto de al lado y no pierden tiempo en ir hasta la caja o el lector para preguntar. Un adulto mayor o alguien apurado no lo hacen”, lamentó.

“Es común que no encontremos precios en frutas, verduras y muchos otros productos. Raramente están y, en una política de acuerdo de precios, esto claramente dificulta el control”, coincidió Héctor Polino, fundador de Consumidores Libres, una entidad suspendida por el Gobierno por difundir sus relevamientos de precios.

Desde el Centro de Educación al Consumidor, Susana Andrada también lo nota: “No es como antes, que todo estaba bien identificado.

Y es muy sospechoso que los más baratos sean los que no tienen precio. Pareciera que lo hacen para que lo barato no se venda”. “Nos llegan más mails de gente que se queja por el tema. Es una picardía que se está agudizando”, sumó Sandra González, titular de Adecua.

Para conocer la posición de las empresas, Clarín se comunicó ayer con la Asociación de Supermercados Unidos, que nuclea a las principales cadenas. Pero su director ejecutivo, Juan Vasco Martínez, se excusó de opinar hasta no tener un listado de los problemas y las sucursales afectadas. Sólo dijo que le extrañaría que falten precios, dado que “es objeto de inspecciones frecuentes y seguimiento, por lo cual es algo que se cuida bastante”.