Alberto Fernández había criticado las agresiones a periodistas durante la gestión de Cristina Kirchner.


De aquellas necedades a estas necesidades

Por Ricardo Kirschbaum para Clarin

Alberto Fernández declaró este jueves que espera una emboscada de los periodistas: “Sé que me están esperando”, explicó, como si una patota mediática lo estuviera aguardando en la esquina. La preocupación del candidato de la alianza kirchnerista-peronista fue expresada luego de algunos cruces picantes con periodistas.

Fernández explicó que él no está en guerra con el periodismo y que si Cristina lo estaba, no era una cuestión de él, salvo que la ex presidenta está en el segundo lugar en el ticket y fue quien eligió al ex jefe de gabinete para el primer término de la fórmula.

Es rigurosamente cierto que Alberto F. no solo no estuvo en la primera línea de las agresiones a los periodistas durante el gobierno de Cristina sino que los defendió. Y no hay por qué dudar de que esa actitud vaya a cambiar a pesar de que Fernández no está claramente cómodo negando hoy lo que había dicho tiempo atrás o reacomodando aquellos dichos a su actual condición electoral. Y eso se nota cada vez más.

 

El periodismo tiene derecho a preguntar y el candidato debe responder en condiciones para un diálogo inteligible. La ansiedad de los movileros, más preocupados a veces por preguntar que por escuchar una respuesta distinta a la deseada, muchas veces conspira contra el interés periodístico por los pobres resultados del método. El candidato, por su parte, debe asumir que su opinión es buscada y es necesaria, como por ejemplo sobre el acuerdo con Irán que investiga la Justicia y sobre el que declaró en el juzgado del juez Bonadio.

Fernández le recomendó a una incisiva e impulsiva cronista que debe leer, además de escuchar. Esto es, que coteje lo que le dijo a Nelson Castro sobre aquel pacto y lo que escribió en los diarios sobre lo mismo. De paso el candidato minimizó sus críticas a Cristina diciendo que eran opiniones y no consideraciones jurídicas, de las que dice ser experto.

Vamos a seguir el consejo de Alberto. En vez de escuchar, vamos a leer párrafos de lo que escribió en La Nación el 16 de febrero de 2015, sobre la muerte de Nisman y el Pacto con Irán. Refiriéndose a la reacción del gobierno kirchnerista que había lanzado un operativo de desprestigio al fiscal muerto, acusándolo de ser un “padre desatento y un títere de factores que operan en las sombras”, embistió contra Cristina: “Ignorando la tragedia (la muerte de Nisman), se indultó a sí misma, apropiándose de la Patria y hasta de la alegría y condenó cínicamente a los que quedamos agobiados por lo patético de lo ocurrido”.

 

Y luego fue al meollo mismo del asunto: “Cristina sabe que ha mentido y que el Memorándum firmado con Irán solo buscó encubrir a los acusados. Merced a ese pacto, la evaluación de los hechos quedaría en manos de una comisión que funcionaría en la patria de los prófugos y en la que la mayoría de sus miembros debería contar con el acuerdo iraní”. Le recordó que hizo avalar el pacto con una ley sancionada en el Congreso, logrando que senadores y diputados “legitimaran el ocultamiento de pruebas”.

Remata Fernández aquella lapidaria columna, publicada dos días antes de la gigantesca marcha del silencio pidiendo el esclarecimiento de la muerte del fiscal: “Solo un necio diría que el encubrimiento presidencial a los iraníes no está probado”.

El periodismo pregunta y el candidato se ha comprometido a responder a esas preguntas sobre dichos que nadie ha inventado ni manipulado. Lo de necio, lo escribió Alberto F.