Cuáles son las recomendaciones ya sea que la madre elija un parto con o sin anestesia

 


Viernes 8 de junio de 2018 –
7:41 am
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Una de las cuestiones que más preocupan a las futuras mamás en la etapa final del embarazo es el parto, en concreto el dolor que sentirán en ese momento, si serán capaces de soportarlo y si es mejor optar por un parto con epidural o sin ella.

El dolor del parto está descrito en la literatura científica como uno de los más dolorosos que hay. Sin embargo, es el único dolor positivo: no está asociado a ninguna enfermedad ni a la rotura de un hueso, tras ese dolor nacerá un nuevo niño.

La decisión de cómo vivir este momento es difícil y los expertos recomiendan informarse muy bien antes de optar por una de las alternativas. María Sánchez Beato, matrona del Hospital Clínico Universitario de Valencia, señala que “optar por un parto sin anestesia implica orientar el parto hacia un proceso fisiológico y no medicalizado en el que la toma de decisiones debe hacerse con conocimiento de la evidencia. “Esto facilitará a la mujer la decisión de la analgesia requerida (inmersión en agua, cambio postural…)”.

Una de las cuestiones que deben conocer las futuras madres es que la percepción del dolor es subjetiva y no es igual en ningún parto (ni siquiera es comparable el dolor de una mujer en su primer parto con el del segundo y sucesivos). “El primer parto suele ser más largo, más doloroso y por ello peor tolerado por la futura mamá en caso de decidir no optar por la analgesia epidural. Aun así, y aunque es esperable que en las mujeres multíparas la intensidad del dolor sea menor, sigue describiéndose como de alta intensidad”, explica Elena Gredilla, facultativo del Servicio de Anestesia y Reanimación del Hospital Universitario La Paz, en Madrid.


 

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A esta percepción subjetiva del dolor se añade que conforme avanza el embarazo las contracciones uterinas son más intensas y más frecuentes, por lo que la intensidad del dolor aumentará con la progresión del trabajo de parto. “Es por esto que con frecuencia, mujeres que inicialmente deciden rechazar la analgesia epidural, la solicitan cuando el trabajo de parto está bien instaurado. El problema surge cuando esas mujeres adoptan esa decisión con sentimiento de culpa por no haber sido capaces de sobrellevar el parto sin ayuda”, añade Gredilla, quien señala que aunque lo deseable siempre es que el parto termine vía vaginal y sin incidencias, puede ser necesaria la realización de cesárea o un parto instrumental (fórceps, ventosa…).


 

“En estos casos la epidural va a permitir realizar estas técnicas con la madre despierta, ya que con la administración de más medicación convertiremos lo que hasta ese momento ha sido sólo analgesia, en anestesia epidural. Si la madre no tiene epidural, en muchas ocasiones habrá que realizar una anestesia general”.

Pautas para controlar el dolor del parto

Tanto si la madre elige optar por un parto con anestesia, como si prefiere que sea sin ella, la preparación preliminar y aprender técnicas de relajación ayudarán a mitigar el dolor en esos momentos.

“Cuanto más relajada esté, más tiempo permanezca en su casa y más preparada se sienta a nivel psicológico (porque sabe a lo que te enfrenta), la situación irá mejor”, afirma Silvia Alonso, matrona en OnetoOne e instructora de hipnonacimiento. “Cuando la mujer hace una preparación previa y está relajada la adrenalina disminuye, no hay tanta vasoconstricción, los músculos están más relajados y entonces el dolor se reduce. En cambio, cuando está tensa ocurre el efecto contrario y el dolor se dispara muchísimo”.

Alonso recomienda elegir los meses previos al nacimiento un curso de preparación que contemple la relajación. “¿Quiere decir eso que va a desaparecer el dolor? No, pero la mujer aprenderá a evadirse de lo que ocurre a su alrededor y no estará tan atenta a los factores externos que pueden ponerla más nerviosa, por ejemplo. Los cursos de yoga para embarazadas son una buena opción para adquirir las habilidades para relajarse”.


 

En los diferentes cursos que existen en la actualidad, las madres aprenderán a enfrentarse a la experiencia y a controlar, en la medida de lo posible, el dolor, el miedo y la ansiedad que pueden aparecer en un momento tan importante. “Cualquier experiencia dolorosa a la que se añade temor o ansiedad es percibida de forma más negativa y con una intensidad de dolor mayor que si se afronta con calma y tranquilidad”, apostilla Gredilla.

Por último, la especialista de La Paz hace hincapié en que la decisión de la mujer de cómo vivir el parto debe ser respetada por el personal que la atienda. “En caso de que la idea inicial del parto sin epidural sea finalmente descartada, también habrá que ayudarle a comprender que eso no lo convierte en un fracaso de ninguna de las maneras”, concluye.

Fuente: Cuidate Plus