Siete consejos para educar su paladar hacia sabores más naturales

miércoles 17 de julio de 2019 –

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Un consumo elevado de azúcar puede acarrear distintos problemas de salud en nuestros hijos, como por ejemplo la diabetes, obesidad, problemas cardíacos o caries dental.

La Organización Mundial de la Salud recomienda una ingesta reducida de azúcares libres a lo largo de toda la vida. El consumo máximo se establece en un 10% de la ingesta calórica total; preferiblemente no más del 5%. Tanto en niños como en adultos.

Para un adulto esto sería lo mismo que tomar entre 25 y 50 gramos de azúcar al día. Para los niños, y especialmente los más pequeños que necesitan entre 1.200 y 1.400 calorías al día, estas cantidades son todavía más pequeñas. Así que no deberían tomar más de 20 a 30 gramos de azúcares  al día.

El azúcar se encuentra de forma natural en algunos alimentos como frutas, verduras, leche o yogures, por ejemplo. Estos alimentos son sanos y necesarios en una dieta saludable.

El problema es que en la composición nutricional no se puede  distinguir entre los azúcares propios y los azúcares añadidos. Por eso nuestra recomendación es fijarse siempre en los ingredientes de un producto.

Si entre ellos encontramos azúcar, azúcar moreno, maltodextrina, jarabe de maíz, jarabe de glucosa, dextrosa y similares, lleva azúcar añadido. Esto es lo que hay que reducir.

Cómo reducir el azúcar en la dieta de los niños

  1. Agua en vez de refrescos o jugos de frutas

Las bebidas azucaradas, los jugos, los refrescos y las bebidas energéticas son los principales culpables de las altas ingestas de azúcar en los niños y no poseen ningún valor nutritivo.

El agua es la mejor bebida para hidratarse. Si cuesta esto, podemos darles distintos sabores de forma natural, por ejemplo con frutas infusionadas, sin añadir azúcares.

  1. De postre fruta o yogur

Para sustituir los postres lácteos como  flanes o yogures de sabores, lo mejor es ofrecerles fruta, yogur natural, yogur griego natural o kéfir natural.

Estaremos reduciendo el azúcar y se beneficiarán de la fibra, vitaminas y minerales de la fruta fresca. Si les gustan los yogures con sabores se pueden mezclar con fruta o trocitos de fruta deshidratada como pasas, orejones o dátiles.

  1. Cereales infantiles

En este caso tenemos dos opciones:

– Cambiarlos por copos de avena, copos de maíz tostados o arroz hinchado  que no tengan azúcar, y mezclarlos con fruta, frutos secos, cacao o canela.

– Sustituirlos por tostadas o bocadillos. Las posibilidades son: con queso, palta, tortilla, atún, crema de cacahuete, tomate, entre otros.

  1. Productos especiales para niños

Nos referimos a leches, yogures, purés de frutas y similares. Aunque sus fabricantes se empeñen en destacar sus beneficios para la salud de los pequeños,  la mayoría de las veces llevan azúcar añadido en sus fórmulas.

A partir del año los niños pueden tomar la misma leche de vaca que los adultos. Y en el caso de los purés de frutas, galletas, cacao, etc., fijate siempre en los ingredientes y elegir las versiones sin azúcar o con menos cantidad.

  1. Azúcar en productos insospechados

Se encuentra dónde menos lo esperamos. Sobretodo cuando se trata de productos procesados como salsas (ketchup, césar, salsa de tomate), derivados de la carne, pizzas, platos preparados o envasados.

Aunque prepararlo todo nosotros mismos es muy difícil, siempre podemos:

– Cocinar nuestras propias salsas (mayonesas, salsa de tomate, salsa pesto, vinagretas…) y cremas de verduras.

– Comprar los embutidos y el pan en tiendas de confianza donde podamos preguntar qué ingredientes usan.

– Leer las etiquetas del resto de productos para elegir las versiones sin azúcar.

  1. Golosinas, fuera de la vista

No tenerlos a mano en casa ayudará a reducir su consumo y a verlos como un producto de consumo ocasional. Se pueden guardar para ocasiones especiales y para ello es mejor comprarlos al momento.

  1. Endulzantes alternativos

El azúcar moreno, la miel, los siropes, el azúcar de coco, entre otros, siguen aportando azúcares libres a nuestra dieta. Así que debemos controlar también su consumo.

A la hora de cocinar bizcochos, galletas o magdalenas, podemos usar ingredientes que aporten dulzor de forma natural. Algunos de ellos son las bananas maduras, dátiles, pasas o compotas de pera o manzana.

Fuente: Mejor con salud