Cómo París fue rescatada por Christian Dior de la miseria de la postguerra

Por James McAuley

AFP

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París – Se conocía como el New Look, un nuevo estilo para la mujer nueva, pero sobretodo para la nueva Francia.

El 12 de febrero de 1947, menos de dos años después del amargo final de la Segunda Guerra Mundial, un desconocido modisto de 42 años de edad, debutó con su primera colección que llevaba su propio nombre. Anteriormente, Christian Dior solo había conocido un escaso éxito. Pero ese día, en los perfumados salones de su estudio en la avenida Montaigne de París, haría historia.

Los diseños que presentaba en aquel espectáculo inaugural eran significativos por sí mismos. Después de años de guerra y de ocupación, cuando la practicidad había sustituido a la belleza, esos diseños caprichosos celebraban la decadencia y la sensualidad, recordando los días de gloria de la Belle Époque y el ballet ruso.

Independientemente de la ropa, sin embargo, lo que pasó en ese entonces fue un momento crucial para la reimaginación y la reconstrucción de la cultura francesa, especialmente después de la devastación total de la Segunda Guerra Mundial. Christian Dior era un diseñador de moda, pero también fue uno de los principales arquitectos de la postguerra de Francia, quién guionizó su transición de la miseria a la grandeza.

Rihanna en la Semana de Moda en París con un diseño de Dior (AP)

Rihanna en la Semana de Moda en París con un diseño de Dior (AP)

Era el argumento presentado en la muestra Dior: Couturier of Dreams (Dior: modisto de sueños) que se inauguró recientemente en el Museo de las Artes Decorativas de París. Se trata de la retrospectiva más grande jamás realizada sobre el diseñador y la casa de alta costura que fundó a finales de los años cuarenta.

En una parte, la exposición no es más que un gran homenaje a las creaciones de Dior: las imaginadas por el propio diseñador en las décadas de los cuarenta y cincuenta, así como por las distintas luminarias que asumieron el control de la casa después de su muerte, en 1957. Primero su aprendiz, Yves Saint Laurent, y décadas más tarde, Gianfranco Ferré y Raf Simons.

Por otro lado no se hace tanto hincapié en el espectáculo de la moda sino cómo a través de este sector se ha conseguido la redefinición de la cultura de un país.

(Christian Dior) no era un revolucionario. Fue un reaccionario, que inventó el orgullo nacional después de unos años terribles“, comenta Florence Muller, una de las curadoras del programa y destacada historiadora de la moda.

Francia seguía siendo un lugar sombrío en febrero de 1947. Gran parte del país había sido reducido a escombros y todavía no había sido reconstruido. La economía nacional seguía deprimida y muchas personas seguirían sobreviviendo a base de la racionalización hasta 1949. El glamour y la actividad intelectual que había caracterizado la vida parisina en los días de la preguerra, en los años veinte y a principios de los treinta, prácticamente desapareció. Nueva York se convirtió, de forma gradual, en la nueva capital cultural del mundo occidental.

“We Should All Be Feminists” o “Todas deberíamos ser feministas”, dice la estampa en letras negras

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Ese fue el New Look, el nombre que Carmel Snow, entonces editor de Harper’s Bazaar, le dio a la colección inaugural de Dior.

En su autobiografía, Dior describiría más tarde ese proyecto de la siguiente manera: “En diciembre de 1946, como resultado de la guerra y de los uniformes, las mujeres todavía miraban y se vestían como amazónicas. Diseñé prendas para mujeres con adornos florales, hombros redondeados, bustos femeninos completos y cinturones hechos a mano sobre grandes faldas que se extendían“.

La idea esencial, según los historiadores de la moda, era recuperar un sentido de la fantasía.

“Lo que hizo fue crear un espacio de belleza”, comenta Laurence Benaïm, autor de varios exitosos libros sobre Dior y su legado. “Él reinventó el sabor de la seducción. Para mí, Christian Dior, con su varita mágica, creó un mundo“, apostilla.

En el centro de ese mundo estaba el icónico Bar Suit (Traje Bar) en homenaje al bar del hotel Plaza Athénée, muy cerca de la sede de Dior en la avenida Montaigne. En ese entonces, al igual que ahora, estaba situado en uno de los sitios más de moda de la ciudad.

(Rich Fury/Getty Images)

(Rich Fury/Getty Images)

Con una chaqueta blanca hecha de shantung (una seda natural que muestra la impureza), el traje también incluyó una falda negra, hecha de lana plisada, que caía por debajo de la rodilla.

La razón por la que el Bar Suit se convirtió en un símbolo tan poderoso es, según Muller, gracias a las cinturas apretadas y los fuertes contrastes, exactamente lo contrario del estilo monocromo y masculino de la época.

Es muy raro que en el mundo de la moda haya un choque tan profundo y duradero“, comenta Muller.

Por supuesto que no todos amaron ese diseño o la imagen idealizada de la feminidad. Cuando Dior llegó a Chicago para promocionar el New Look, después de 1947, varias mujeres fueron a saludarlo para decirle: “¡Señor Dior, detestamos sus vestidos!”.

(Archivo)

(Archivo)

El Bar Suit ha evolucionado mucho desde esa época, incluso la nueva directora creativa de Dior, Maria Grazia Chiruri, ha presentado una nueva camiseta blanca con el lema: “Todos debemos ser feministas”, una referencia al ensayo del novelista nigeriano Chimamanda Adichie, que también está en la exposición.

Benaïm y Muller coinciden en el mismo argumento: “No habría París sin Christian Dior”.

Él restableció París para que se convirtiera en una ciudad que valorara el gusto y la elegancia“, sentencia Muller.

f: The Washingtong Post

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