11.02.2018Cada año las personas deben someterse a un control médico de rutina con el objetivo de monitorear el estado del organismo

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La mayoría de las personas conoce el dicho popular “más vale prevenir que curar”. En la medicina se puede aplicar como uno de los principios generales mucho más frecuentemente que en otros campos.

Ya no se discute que la detección temprana de cualquier enfermedad puede ser de gran ayuda al momento de plantear y poner en marcha un tratamiento, sobre todo para que este este sea efectivo.

Para cumplir con ese objetivo no existe otra vía mejor que realizar un chequeo anual de salud que los médicos recomiendan para todas las personas. Se trata de un sistema de control de carácter preventivo, que no busca llegar a un diagnóstico, sino detectar valores que puedan derivar en patologías que afecten la salud.

Aquí es donde aparece un concepto central, fundamental para comprender la importancia del chequeo mencionado: la medicina preventiva. Un gran porcentaje de las enfermedades que padecen los pacientes se han encontrado y prevenido -o curado en forma temprana- a través de los controles de rutina. Es allí donde radica la importancia de la realización del chequeo recomendado.

Si bien se trata de un aspecto esencial para prevenir diversas patologías, no existe un consenso general acerca de cuáles son los estudios esenciales. Muchos médicos consideran que algunos no son necesarios como estudio de rutina en una persona que no sufre síntomas, como por ejemplo la ecografía abdominal.

Será el médico de cabecera, o el especialista consultado eventualmente, quien determinará cuáles son las pruebas que la persona necesita debido a sus características particulares. Sin embargo, hay algunos estudios se indican, por lo general, para la gran mayoría de los pacientes. Regularmente, estas pruebas incluyen un hemograma completo -análisis de sangre-, un análisis de orina y control de peso y tensión arterial. Asimismo, el médico podrá indicar que el paciente se realice un electrocardiograma –es la representación gráfica de la actividad eléctrica del corazón en función del tiempo-, una ecografía abdominal y una radiografía de tórax.

En las personas jóvenes, que no manifiestan síntomas de patología alguna, los médicos recomiendan que no se dejen pasar más de dos años sin hacer este tipo de análisis. Por el contrario, si el paciente padece alguna enfermedad específica o tiene síntomas que llaman su atención, el control debe realizarse más seguido.

A su vez, hay otros tipos de análisis que el médico especialista puede solicitar de acuerdo a la edad o condiciones particulares del paciente.

Las mujeres, por ejemplo, deben someterse a exámenes de mamas y útero. Anualmente, deben realizarse un control ginecológico anual y después de los 40 años debe incluir mamografías y chequeos que permiten la detección del virus de VPH (Virus de Papiloma Humano).

Por su parte, los hombres de más de 50 años deben realizarse un análisis de próstata de manera anual.

Las personas mayores de 50 años, además, deberán realizarse una videocolonoscopia para controlar el estado del área colorrectal.

Por último, el control pulmonar es recomendable para las personas fumadoras. Es recomendable que se realicen revisiones periódicas de este órgano, ya que corren mayor riesgo de sufrir patologías que otras personas.

En conclusión, estas recomendaciones pueden ser fundamentales a la hora de la detección precoz de las enfermedades. El diagnóstico temprano es esencial para realizar un tratamiento adecuado y efectivo. La visita periódica a un médico y la realización de los chequeos mencionados permitirán controlar si la salud está en estado óptimo o si el paciente padece alguna patología que debe tratar.