Los mudras, gestos sagrados que se realizan con los dedos de las manos, son una forma muy sencilla para activar los beneficios de esta práctica en cualquier momento y lugar

Las manos tienen su lenguaje propio y en yoga se las considera una herramienta poderosa para mejorar la salud física y espiritual.

La diferencia entre ese gesto cultural típico de Occidente con un mudra, el gesto sagrado del yoga, es que en esta disciplina oriental para la salud del cuerpo y la mente, se lo practica de forma consciente con una finalidad específica.

La suiza Gertrud Hirschi, autora de Mudras, el poder del yoga en tus manos, investigó el sentido y los efectos que cada uno de ellos ejerce en la salud física, emocional y espiritual de las personas, para que todos puedan practicarlos.

Tres mudras básicos

1. De la paz (Ushas Mudra)

Cómo se hace: entrecruzar los dedos con las palmas de las manos hacia arriba, de manera tal que el pulgar derecho quede sobre el izquierdo y lo presione ligeramente. Colocar ambas manos en esa posición a la altura del estómago con los antebrazos alineados horizontalmente. En cambio, los hombres deben cruzar los dedos de manera tal que el pulgar derecho quede sobre el izquierdo, mientras que las mujeres deben cruzar los dedos de tal manera que el pulgar izquierdo quede sobre el derecho.

 

Qué se consigue: liberar tensiones y aliviar el estrés. Este mudra regula la glándula tiroides, que interviene en nuestra noción del tiempo y nos ayuda a desacelerar el ritmo.

Recomendado cuando: el día viene con una agenda demasiado apretada.

2. Del amor (Atmanjali Mudra)

Cómo se hace: uniendo las dos palmas de las manos, a la altura del pecho, es un gesto que se usa mucho para rezar o como gesto de plegaria, la gratitud, el saludo y la reverencia hacia el prójimo, como un ser valioso que es. La variante más desarrollada de este mudra es estirar las manos con las palmas unidas por encima de la cabeza como formando una cúpula. De ese modo se conecta la energía del amor que parte desde el corazón hacia el universo.

 

Qué se consigue: aliviar la ira, el enojo; recuperar la sensación de amor y serenidad en el cuerpo y el ánimo. También regenera la energía corporal, fortalece el sistema inmunológico y aporta mucha fuerza física y vitalidad.

Recomendado cuando: se necesita aplacar la ira.

3. Del cielo (Shunya Mudra)

Cómo se hace: unir el pulgar con el dedo medio de ambas manos y dejar extendidos el resto de los dedos. Conecta con la sabiduría universal, con la propia voz interior o intuición.

 

Qué se consigue: obtener claridad mental y sabiduría, curar problemas de oído y audición. A nivel emocional ayuda al ejercer el perdón y en el espiritual contribuye a la apertura de la conciencia.

Recomendado cuando: molestan los ruidos del ambiente o se tienen los oídos tapados, si cuesta perdonar a alguien.

Fuente: La Nación / Soledad Chaskielberg, directora de Hamsika Yoga y Yoga para Empresas