Dirigentes de la UTA aseguraron que ese gremio no se plegará a la medida de fuerza nacional convocada por la CGT de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo.

El gremio que reúne a los colectiveros de corta y larga distancia no acompañará el paro que convocaron los sindicatos opositores al Gobierno para el jueves. La deserción de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) es una mala noticia para Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, que contaban con la participación del transporte automotor para fortalecer la medida de fuerza, al dificultar el traslado de los trabajadores.

“La convocatoria fue muy desprolija”, se quejó anoche Mario Calegari, número dos del gremio que mantuvo en vilo a los organizadores, según Ámbito Financiero.

Ayer a la tarde, el líder de la UTA, Roberto Fernández, se reunió con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y le aseguró que habrá servicio de colectivos.

La CGT de Moyano y la versión “Azul y Blanca” de Luis Barrionuevo, junto con la CTA de Pablo Micheli, ya habían logrado un paro con alto acatamiento en 2012 y en este caso planeaban reforzar el impacto, basados en el malestar por los descuentos salariales por el Impuesto a las Ganancias y las subas de precios de los últimos meses, principales banderas de la convocatoria.

La cúpula reunirá hoy a las 15 a los secretarios generales de todo el país para analizar el llamado a la huelga. En el gremio admitieron que las grandes seccionales (Buenos Aires, Córdoba, Mar del Plata) se oponen a la medida de fuerza, sobre todo luego de que el Gobierno aportara 85 millones de pesos en subsidios y compensaciones para destrabar la paritaria del sector de larga distancia, como publicó ayer este diario.

También pesa en la jefatura de la UTA la posibilidad de la inminente entrega de un predio en el barrio porteño de Once para emplazar un centro de capacitación para choferes. Y hasta la gestión por un generador de electricidad para un edificio de la mutual de conductores. Estos últimos ítems dependen del ministro de Planificación, Julio De Vido, que en los últimos meses recuperó el rol de interlocutor central con el movimiento obrero.

La medida de fuerza tiene como ejes el Impuesto a las Ganancias, la inflación y la creciente amenaza de despidos y suspensiones, entre otros puntos. Además del impacto en el transporte público por la adhesión de dos gremios ferroviarios (maquinistas y señaleros) y de buena parte de los aeronáuticos (ayer confirmaron los técnicos aeronáuticos y los tripulantes de cabina), la huelga contará con la participación de los bancarios, los empleados de estaciones de servicios y ramas del sindicato de Moyano como la de recolectores y movimiento de combustibles y mercaderías. Capítulo aparte será el de las organizaciones de izquierda, tanto políticas como el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y el Partido Obrero (PO) como de piqueteros, como la Corriente Clasista y Combativa, que prometieron activar el paro con movilizaciones y bloqueos.

Fuente: La Gaceta Salta